Festividad de San Patricio en Irlanda

La tercera cuarentena por la pandemia impide por segundo año consecutivo su celebración popular en Irlanda

Los irlandeses son, sin duda, un pueblo patriótico, orgullosos de quienes son y de lo que han conseguido por sí mismos. Aunque consiguieron su independencia a principios del siglo XIX, aún hay generaciones que han nacido y crecido bajo la fuerte influencia de Inglaterra. Además, a pesar de que el conflicto armado con sus vecinos de Irlanda del Norte se dio por concluido con el famoso acuerdo del Viernes Santo en 1998, sigue siendo en la actualidad un conflicto latente y silenciado especialmente en las zonas que delimitan la frontera entre ambos países. Por todo ello, y mucho más, el 17 de marzo es para los irlandeses un día muy señalado en el calendario para poner en alza todo lo que son y todo en lo que creen. 

La festividad no sólo se celebra en Irlanda, ya que en los últimos años del siglo XX se conmemora a escala mundial, debido a la gran diáspora irlandesa en países europeos y en otros lugares más alejados como Estados Unidos, Canadá, México o Argentina.  

El país se enfrenta su segundo San Patricio con la nación inmersa en su tercera cuarentena por la pandemia, que es si cabe, mucho más dura de la que se afrontó durante la primera ola. Pero lo hacen con el convencimiento pleno de que pronto saldrán de la grave situación en la que todos estamos inmersos. 

Desfile de San Patricio en Irlanda, en una imagen de archivo.

Son muchas las diferencias entre el día de San Patricio del año pasado y de este año. Para empezar el gobierno no es el mismo. Coincidiendo con la primera apertura del país, desde el pasado mes de junio los irlandeses han pasado de estar gobernados por el partido conservador de Leo Varadkar a tener un ejecutivo de coalición dirigido por el centroderechista Micheál Martin, gabinete del que también forma parte Varadkar. Durante todo este tiempo, el país se ha enfrentado a aperturas y cierres diversos hasta la situación actual en la que los contagios han alcanzado el pico máximo. Desde diciembre, mes en el que se instauró el nuevo cierre, y que estará vigente hasta finales de abril, los bares y negocios no esenciales permanecen cerrados.

Pero ha sido el turismo el gran afectado por esta nueva cuarentena. Los viajeros procedentes de algunos países tienen la obligación de costearse un aislamiento de 15 días en un hotel nada más aterrizar en Irlanda. Mientras que los residentes solo pueden salir bajo tres supuestos: asistir a un funeral, por motivos médicos o para cuidar de un familiar. Quien quiera salir del país incumpliendo estos supuestos se enfrentan a multas cuya cuantía es de 2.000 euros. 

Si fuera un año normal, las calles de todas las ciudades de Irlanda se habrían llenado de gente viendo las cabalgatas y celebrando el día de San Patricio, de quien dicen llevó el Cristianismo a la isla Esmeralda y quien también libró a la misma de la presencia de serpientes en sus tierras. Después, todos los pubs se habrían llenado de gente vistiendo de color verde y bebiendo litros y litros de sus famosas Guinness o Beamish, dos de las cervezas producidas en Irlanda más representativas.  Este 17 de marzo, y por segundo consecutivo, la pandemia ha obligado a cambiar los planes y, lógicicamente, a cancelar el que habría sido el día de mayor facturación de los bares irlandeses.

Javier Martín-Calero

Por Javier Martín-Calero

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