Por: Bruno L.

En total, 180 kilómetros de cañones fluviales que, en contraste con la penillanura, ha generado un microclima ideal para el cultivo de viñedos. Su situación fronteriza y alejada de los núcleos urbanos le confiere un carácter de oasis en los confines de Castilla y León con vistas a Portugal.

Un paraíso cobijado entre cañones de granito y rocas metamórficas, también conocidos como arribes, arribas o arribanzos, que perfilan el río Duero. Es una de las rutas más bellas de la Península Ibérica por estar la viña totalmente soldada al paisaje: los viñedos abancalados en las laderas que bajan al río triplican la belleza del entorno.

La garganta geológica de Las Arribes del Duero es un impresionante espacio natural de abruptos cañones y desfiladeros.

Además de un espacio natural de singular belleza, Las Arribes son cuna de una comarca vitivinícola emergente que incluye una decena de bodegas, enclavadas entre las provincias de Salamanca y Zamora.

Fermoselle cuenta con casi el 60% del terreno cultivado y, junto a Aldeadávila de la Ribera, Pereña de la Ribera y Villarino de los Aires, concentra la totalidad de las bodegas inscritas en la asociación de los Vinos de la Tierra. Capital de la tierra de Sayago, se asienta sobre un empinado cerro de bancales escarpados.

Villarino de los Aires, con diversos miradores desde donde se divisa el Río Duero. A escasos kilómetros se halla la Peña Oscilante, que ofrece una bella panorámica del Tormes antes de fundirse con el gran río. En Villarino se puede visitar el salto que lleva el mismo nombre, importante obra de la ingeniería hidráulica nacional.

Pereña de la Ribera es paso obligado para acceder al Pozo de los Humos, una gran cascada con 50 metros de caída. Desde aquí es fácil llegar a Masueco y Corporario, antes de atravesar Aldeadávila de la Ribera, situada en pleno corazón de las Arribes. La presa es uno de los complejos hidráulicos más importantes de España.

Mieza, con el Balcón de la Code sobre un farallón de más de 700 metros de altura, y Vilvestre, poblado de almendros, son las últimas dos localidades que quedan en esta ruta, antes de dirigirse a Saucelle, por donde continúa el impresionante Parque Natural de las Arribes del Duero.