El turismo nacional ha permitido recuperar la senda del turismo de 2019 durante este verano

El entusiasmo reactivó la recuperación del gasto turístico durante julio con un crecimiento del 7% en relación a hace dos años

La crisis sanitaria originada por la COVID-19 impactó de forma relevante en aquellos sectores de la economía española más dependientes de los movimientos de personas, y, en particular, el turismo, tanto nacional como extranjero. La pandemia y las restricciones a la movilidad generaron un retroceso de más del 30% del gasto turístico doméstico durante 2020. Es lo que apunta BBVA Research a partir de los datos agregados y anonimizados de gasto con tarjetas de clientes de BBVA y de retiradas de efectivo fuera de la provincia habitual de residencia, según recoge BVVA Research.

A comienzos de 2021, España arrancaba con signos negativos en las cifras de turismo debido al efecto de la cuarta ola y la expansión de nuevas variantes. Sin embargo, la mejor situación sanitaria y la relajación de las restricciones a la movilidad a principios de mayo revirtió el comportamiento de los viajeros nacionales empezando con optimismo la temporada alta de turismo. Superado el estado de alarma, la demanda nacional reimpulsó el gasto turístico y recuperó los niveles precrisis a finales de junio de 2021, un 4% más que en 2019. El entusiasmo de buena parte de los españoles aceleró la marcha de reservas hoteleras augurando una evolución favorable para los meses de verano. La recuperación del gasto turístico continuó durante julio con un crecimiento del 7% con respecto a 2019. Este incremento fue suficiente para compensar la caída del consumo de extranjeros, afectado por las recomendaciones negativas de terceros países para viajar a España, y hacer que el gasto total en el sector recuperara los niveles de hace dos años. En resumen, un verano más, la recuperación del turismo depende principalmente del mercado nacional. 

Andalucía ha registrado buenos datos turísticos durante este verano.

Pero, ¿cómo afectó el levantamiento del estado de alarma a nivel regional? El repunte del gasto se notó, sobre todo, en algunas regiones tradicionalmente turísticas, especializadas en recibir viajeros españoles, como Andalucía y la Comunitad Valenciana. El consumo de no residentes creció exponencialmente en estas comunidades, pasando desde niveles inferiores al 60% de los registros del mismo periodo de 2019 en la primera semana de mayo hasta situarse por encima, diez días después. El mismo patrón se observó en Murcia, el Cantábrico y algunas comunidades de interior. Por otro lado, en los archipiélagos la recuperación habría sido más lineal y gradual: ambas comunidades recuperaron los niveles de gasto de 2019 solo en la segunda quincena de junio. Estas diferencias se explican por distintos factores. El levantamiento del estado de alarma posibilitó, en primer lugar, los desplazamientos hacia destinos peninsulares más próximos a las grandes urbes del país y sedes de segundas residencias, fácilmente accesibles en coche y sin organización previa del viaje. Por el contrario, la lejanía de las islas, la necesidad de reservar vuelo y alojamiento, además de la obligación a someterse a pruebas diagnósticas de antígenos o PCRs, habría provocado una recuperación algo más tardía del turismo insular. Los últimos datos de julio evidencian una fuerte aceleración del gasto en los archipiélagos, sobre todo en Illes Balears, a diferencia de un crecimiento más estable en el resto de destinos. Únicamente Madrid presentaría un comportamiento menos pronunciado, perjudicada por su naturaleza como destino urbano y la ausencia de turismo de negocios y congresos, que en la capital juegan un papel relevante. 

48 provincias recuperaron en julio el nivel de 2019

A nivel provincial, el gasto turístico se comportó de forma heterogénea. En junio, 43 provincias recuperaron el nivel de 2019, mientras que en julio lo alcanzaron 48. Destacaron Girona, Málaga, Teruel y Cuenca. Por otro lado, destinos urbanos como Ceuta, Melilla, Madrid y Barcelona muestran aún cierta debilidad. 

En los próximos meses, el turismo nacional será clave para el proceso de recuperación de la economía española, principalmente a raíz de una mejora más gradual en la llegada de viajeros extranjeros. Sin embargo, el crecimiento de los últimos meses no es todavía suficiente para compensar el retroceso de principios de año: en lo que va de 2021, la caída acumulada es aún del 25% con respecto a los registros de 2019. Hacia adelante, la evolución de la pandemia en las últimas semanas y las restricciones introducidas en algunas regiones constituyen un riesgo para la consolidación del turismo de residentes, aunque el buen ritmo del proceso de vacunación podría mitigar los efectos negativos.

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