7 curiosidades de un país que no deja de sorprender

1. ¿Sabías que en Corea la bandera presenta en su centro los símbolos del yin (el azul) y del yang (el rojo), mientras que en sus cuatro esquinas aparecen representados el cielo, el agua, la tierra y el fuego? Es que en este país pocas cosas se dejan al azar y el cuidado de los detalles es sutil y minucioso. 

2. ¿Sabías que en Corea nunca deben escribirse los nombres propios en rojo, pues aplicado a ellos este color simboliza la muerte? Es que, al parecer, durante la ocupación japonesa, en el registro del censo familiar se tachaba con una cruz roja a los fallecidos y este hecho perdura en forma de una superstición que desaconseja que escribas el nombre de tus alumnos con rotulador escarlata en la pizarra.

3. ¿Sabías que en Corea se siguen dos calendarios, el lunar y el solar? Es que el ciclo lunar se corresponde mejor con las costumbres tradicionales y, por ello, no resulta extraño que los ancianos no recuerden o ignoren la fecha de su nacimiento solar. Si bien cada coreano tiene en rigor dos cumpleaños – el solar y el lunar –, propiamente solo celebran uno: el día del Año nuevo lunar es cuando todos al unísono contabilizan su aniversario natalicio. Su unidad es tan fuerte que todos cumplen años a la vez, lo que implica que es el año colectivo y no el día individual el que define la edad de cada cual. Asimismo, en Corea se nace ya con un año y no con cero. Eso significa que una persona que haya venido al mundo el 17 de noviembre de 1977, por ejemplo, soporta en Corea 45 años y no los 43 de los que presume a día de hoy en España.

Coreanos haciendo cola, algo atípico en el país asiático, salvo para acceder a un restaurante renombrado.

4. ¿Sabías que en Corea los trámites burocráticos son extremadamente ágiles y rápidos? Es que los coreanos poseen baja tolerancia a la espera: por una parte, porque no les sobra el tiempo; por otra, porque no están acostumbrados a aguardar. Que yo sepa, tan solo aceptan hacer la cola en la entrada de un restaurante especialmente exquisito y renombrado; y eso, claro, solo en un día festivo o que goce del raro privilegio de la desocupación. 

5. ¿Sabías que en Corea se come el boniato – que, por cierto, es de color púrpura o amarillo – de una manera similar a como consumimos las castañas en España: es decir, que se vende asado en puestos ambulantes? Es que los alimentos no son iguales en todos los sitios y, por ejemplo, las peras coreanas son redondas y mucho más grandes que las nuestras, mientras que resulta difícil encontrar espárragos blancos – son siempre verdes, si no me equivoco. Por otra parte, el queso es poco demandado y apenas presenta alguna variedad que vaya más allá de lo que conocemos como tranchetes. La leche se está tomando cada vez más y parece que esto se percibe tanto en el aumento de la altura media de los coreanos como en el incremento de su vello corporal – muy escaso, en su mayoría.

El picante es un producto básico en la comida coreana.

6. ¿Sabías que en Corea el picante es tan básico y fundamental como para España la sal? Es que los coreanos – particularmente los mayores – suelen rechazar la comida dulce o salada y apenas conciben que exista una nutrición en condiciones sin especias condimentadas. Pedir ciertos platos típicos sin salsa picante en un restaurante coreano es tan extravagante como ordenar una ensalada sin sal en España.      

7. ¿Sabías que en Corea los tatuajes se relacionan con la mafia y que los oficiales militares los tienen absolutamente prohibidos (al igual que no pueden llevar pelo largo, bigote ni barba)? Es que antes se podía reconocer a un mafioso por sus tatuajes – tan solo mostrados en las saunas con afán amenazante, por lo general –, aunque hoy en día no es infrecuente que los jóvenes más modernos los porten. 

Por Rafael Pontes Velasco

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