En pleno valle de Samuño (Langreo), el Ecomuseo Minero ofrece el mayor recorrido turístico ferroviario subterráneo por una mina española

Asturias es mucho más que costa. Hay vida más allá de las playas, los puertos y las villas pesqueras. Un paraíso natural en el norte de España caracterizado por una naturaleza viva y una gran oferta turística que esconde, en el interior del Principado, un tesoro que comienza a abrirse al mundo.

Tren minero en el que se hace el recorrido.
El pozo minero fue declarado Bien de Interés Cultural en 2013.

En su apuesta por dar a conocer el patrimonio minero que alberga el concejo de Langreo, Hunosa ofrece mediante el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño, el mayor recorrido ferroviario subterráneo por una mina real existente en España, una opción perfecta para que el público familiar se adentre en las entrañas de la tierra y viva un acercamiento a la minería.

Un museo que se convierte en una experiencia al permitir al visitante subirse a un auténtico tren minero y recorrer durante dos kilómetros el antiguo camino que hacía el carbón desde las minas situadas en el valle de Samuño hasta el valle del Nalón.

En concreto, las instalaciones del Ecomuseo minero se encuentran en el Pozo San Luis, creado a finales de los años 30 del pasado siglo por Carbones de la Nueva y explotado hasta 1969 por Hunosa, tras lo que pasó a ejercer funciones auxiliares para el pozo de Samuño, cercano a él.

Compuesto por seis plantas y con una profundidad máxima de 420 metros, en el año 2002 el Pozo sufrió su cierre definitivo y en el año 2013 fue declarado Bien de Interés Cultural al suponer uno de los mejores ejemplos de la industrialización de los valles centrales de las cuencas mineras. 

Vista general del valle.

Recorrido ferroviario

La visita al Ecomuseo Minero, toda una atracción turística de la minería, se inicia en la estación de El Cadavíu, donde seis vagones con tres compartimentos en cada uno y en los que caben un total de doce personas inician el recorrido por la antigua trinchera del ferrocarril del Valle de Samuño para que sus ocupantes contemplen cómo la naturaleza se entremezcla con los vestigios de la mina La Techora.

Gráfico que muestra el recorrido.

El recorrido, que en total dura unas 2 horas, continúa hasta adentrarse durante en el Socabón Emilia, una antigua galería minera a unos 32 metros de profundidad, en los que los sonidos del ‘tajo’, el característico olor, la humedad presente y la falta de claridad trasportará al turista al trabajo minero.

Una vez en el interior del Socabón, los visitantes deben abandonar el tren minero para recorrer a pie su interior y conocer, entre otros, los martillos manuales que utilizaban los trabajadores, lo que significa una vuelta en vacío para una vagoneta o cómo se recordaba a los compañeros fallecidos en el tajo.

Pozo San Luis

La guía de la expedición llamará desde el interior de la galería a la jaula – método de ‘ascensor’ que subía y bajaba a los trabajadores – para que los visitantes se introduzcan en ella y regresen al exterior, donde les espera el Pozo San Luis.

Esta segunda parte del recorrido permite contemplar una musealización de las instalaciones del Pozo en la que los turistas pueden ver la lampería, el lugar en el que los mineros recogían su casco y donde un sistema de fichas permitía garantizar que todos los trabajadores habían salido del ‘tajo’. 

Detalle de las herramientas que utilizaban los mineros, en el interior del pozo.
Otro detalle del recorrido por las instalaciones mineras.

Además del visual castillete, uno de los pocos que se conservan en Asturias con su estructura original de perfiles de hierro roblonados, en esta segunda parte de la visita se encuentra la casa de máquinas, que albergaba, entre otras, la máquina de extracción del pozo, y que se ha convertido en un exponente de la arquitectura industrial asturiana.

La casa de aseo en la que los trabajadores se duchaban al acabar su jornada, la enfermería, las oficinas o la ventanilla donde los mineros recibían en mano su sueldo semanal, son otras se las instalaciones visitables.

El Ecomuseo ofrece visitas para todos los públicos y adaptadas a todas las necesidades, por un coste que oscila entre los 4 euros para los menores de 11 años hasta los 11 euros que pagarán los adultos de hasta 65 años, mientras que las perosnas que superen esa edad y las que tengan movilidad reducida, pagarán 7. Además, un sábado al mes, ofrece visitas nocturnas en las que los turistas, ataviados de los cascos de minero y sus lámparas correspondientes, bajarán del tren en el interior de la mina para, completamente a oscuras, recorrerla tan solo con la luz ubicada en sus cabezas.

Para más información, accede aquí.

viajarymuchomas.com