Entre los impresionantes castillos y bosques se alzan otros monumentos de la gastronomía francesa y el sector vitivinícola en una zona que siempre sorprende al viajero

Val de Loire. Cuando uno escucha este nombre en francés y lo traduce al castellano, Valle del Loira, inmediatamente piensa en sus castillos. Amboise, Blois, Chenonceau y sobre todo Chambord son algunos de los más conocidos, construidos todos ellos en la época del Renacimiento Francés, en los siglos XV y XVI.

Entre esas decenas de castillos que se levantan no lejos de las orillas del río Loira, Chambord es probablemente el más conocido, y también el más grande. Fue construido para servir como un pabellón de caza al rey Francisco I.

Castillo de Chambord. Fotografías: Pablo San Román.

Diseñado por el arquitecto italiano Domenico de Cortona, se piensa que también Leonardo da Vinci estuvo implicado en su concepción. El genial artista italiano vivió los tres últimos años de su vida en Valle del Loira, falleciendo en 1519 en el cercano Castillo du Clos Luzé, coincidiendo con el año de inicio de la construcción de Chambord.

Acercarse al Castillo de Chambord permite darte cuenta de la inmensidad de una obra arquitectónica cuya construcción duró veinte años, hasta concluirse en 1539. El gigantesco castillo cuenta con ocho torres y en sus inmensos pasillos se juntan 440 habitaciones, 365 chimeneas y 84 escaleras.

Las formas tradicionales medievales de la arquitectura de la época se mezclan con las estructuras clásicas italianas en un lugar rodeado de 52 kilómetros cuadrados de bosque y árboles. Un gigantesco parque que ayuda a comprender las razones por las cuales esta región del centro del país es conocida como el ‘Jardín de Francia’.

Pero el departamento del Centre-Val de Loire, en mi humilde opinión una de las dos regiones con los paisajes más bonitos de Francia junto al Perigord, no solo te hace un regalo a la vista con su interminable lista de castillos, en su mayoría residencias reales o aristocráticas, sino que te permite realizar un recorrido gastronómico muy rico.

El Valle del Loira es famoso, además de sus castillos y bosques, por contar con algunos de los mejores vinos blancos del mundo, como Sancerre, Chenin, Sauvignon Blanc y Muscadet.  La población de Sancerre te introduce en los olores y sabores de la región. Este bonito municipio de apenas 1.370 habitantes fue elegido ‘Pueblo preferido de los franceses’ en 2021, en una votación de un programa de la cadena France 3.

Vino de Sancerre.

La belleza y los vinos de Sancerre

Situado a 310 metros de altitud, en una pequeña montaña, Sancerre, está a dos kilómetros de la orilla izquierda del Loira, y en el paisaje destaca por sus inmensos viñedos, que se pueden contemplar desde las ventanas del hotel Panoramic, donde hicimos noche. El establecimiento, de cuatro estrellas, cuenta con 52 habitaciones.

A pocos metros del hotel, una pequeña cuesta que desemboca en la oficina de turismo del pueblo te permite, mediante un pequeño madrugón, alegrar la vista con un bonito amanecer con la orilla del río Loira al fondo.

Amanecer en Sancerre con el río Loira al fondo.

Un pequeño paseo por el pueblo te embarca en un viaje medieval, con sus torreones, sus iglesias y sus casas de época. La noche se acerca y la medieval Nouvelle Place te permite elegir varios restaurantes, entre ellos el Auberge Joseph Mellot, con sus propios vinos, con el que regalamos nuestro paladar.

Antes, la Maison des Sancerre, creada por los 350 viticultores del pueblo, te permite descubrir mediante una proyección en cuatro dimensiones todo lo relativo al vino de la comunidad. Dentro de la entrada de ocho euros, está incluida una degustación de uno de los vinos de la apelación Sancerre, en una terraza desde la que se puede contemplar las inmensas viñas que rodean la pequeña población.

Sancerre te invita a visitar a una de sus bodegas y elegimos los vinos de la ‘Domaine Fouassier’, una familia que lleva diez generaciones cultivando, produciendo vino y exportándolo a muchos países.

Las viñas de ‘Domaine Fouassier’ se extienden sobre casi 56 hectáreas, produciendo casi veinte variedades de Sauvignon Blanc y Pinot Noir.

Los hermanos Paul y Benoit Fouassier, la décima generación de viticultores, han optado por un cultivo artesanal y tradicional de la viña, donde más de tres cuartos del trabajo se hace manualmente, esforzándose en respetar al máximo el medioambiente, optando por una agricultura biológica.

Quesos de cabra Crottin de Chavignol.

El queso de cabra Crottin de Chavignol  

Y si Francia es conocida por sus vinos y por sus quesos, Val de Loire es un vivo ejemplo de ello. No lejos de Sancerre, en la vecina población de Thauvenay, encontramos una granja, ‘La Bete Noire’, que produce los famosos quesos de cabra ‘Crottin de Chavignol’.

Este queso, famoso en toda Francia, tiene denominación de origen desde 1976. El queso obtiene su nombre del pueblo de Chavignol, que se fusionó a Sancerre a finales del siglo XVIII, pero su nombre ha quedado muy presente en la gastronomía francesa y de Val de Loira.

La granja, que produce sus quesos, ‘La Bete Noire’, propone una visita gratuita de la explotación agrícola para descubrir cómo se fabrica el ‘Crottin de Chavignol’.

Granja con cabras de raza alpina.

Un recorrido lúdico te permite descubrir los diferentes animales de la granja, y en particular las cabras de raza alpina.

El vino blanco Sancerre acompaña bien a estos quesos y en particular al Crottin de Chavignol, pero también se empareja bien con pescados y mariscos, mientras que sus tintos y rosados, como es habitual, van bien con la carne.

Si Sancerre bien vale una parada, también la merece otra pequeña población de la región Centre-Val de Loire, llamada Montargis.

Conocida como la ‘Venecia del Gatinais’, en referencia al condado al que pertenece, Montargis hace honor a ese nombre con sus 131 puentes y pasarelas sobre el río Loing y el canal de Briare.

Y en ese paseo por los olores y sabores del Valle del Loire tiene un lugar de honor la Maison Mazet, una empresa de confitura fundada en 1903 y conocida en el mundo entero por su praliné, exportado a 36 países. Se trata de una almendra tostada, recubierta de azúcar caramelizado, similar a la garrapiñada de la cocina española.

Factorie Mazet, fundada en 1903.

Val de Loire es también conocida por su porcelana y cerámica de Gien, una población situada a unos 50 kilómetros de Montargis. Fundada en 1821, la fábrica de porcelanas de Gien, que acaba de cumplir 200 años, y su museo, son conocidos en toda Francia. Todo ese bagaje le ha valido la etiqueta de ‘Empresa de patrimonio viviente’.

La famosa Tarta Tatin

Sancerre, Montargis, Gien son algunos de los ejemplos que hacen de la región Centre Val de Loire una referencia turística en Francia. Además de sus castillos, cuenta con el zoo más famoso en el país, en Beauval, las catedrales góticas de Orleans, Chartres y Bourges, la medieval Place Plumereau en Tours, el Parque Natural de la Brenne y un sinfín de pequeños pueblos a descubrir.

‘Maison Tatin’, una casa del siglo XIX convertida en hotel.

Entre esos pueblos se encuentra Lamotte Beuvron donde es posible pasar la noche en la ‘Maison Tatin’, una casa del siglo XIX convertida en hotel, donde las hermanas Tatin produjeron e inventaron la famosa tarta del mismo nombre hace 130 años.

La tarta Tatin es una variante de la tarta de manzana. Las manzanas son caramelizadas en mantequilla y azúcar antes de incorporar la masa. Se trata de una tarta al revés, es decir, para su elaboración las manzanas se ponen debajo y la masa encima.

Ese postre nació en esta casa, convertido hoy en un hotel de 16 habitaciones. Las hermanas Caroline (nacida en 1847) y Stephanie (nacida en 1838) ganaron una gran fama a finales del siglo XIX por su restaurante, incluido en la primera edición de la guía Michelin de la época.

Tras doce meses de renovación, el hotel mantiene la cocina y los fogones de la época, lo que invita a imaginar a las dos hermanas preparando la famosa tarta.

La región Centre Val de Loire cuenta además con casi una veintena de restaurantes con al menos una estrella Michelin.

En este paseo por los sabores y olores de Val de Loire, elegimos dos restaurantes que se han hecho un hueco entre los fogones más reputados de la región.

Los restaurantes Michelin

Julien Medard, chef del restaurant L’Ardoise du Marché, en la localidad de Boulleret, consiguió a principios de 2021 su primera estrella Michelin, mientras que Christophe Hay es probablemente el más famoso de los chefs de la región con su restaurante ‘La Maison d’à Coté’, en Montlivault, cerca del castillo de Chambord.

Julien Medard, chef del restaurant L’Ardoise du Marché.

Hay obtuvo su primera estrella Michelin en 2015, un año después de la apertura de su restaurante, y la segunda en 2019. Sentarse a la mesa de los platos preparados por Julien Medard o Christophe Hay es una oda al buen comer.

Christophe Hay, auténtico tótem de la cocina francesa, instalado en Val de Loire, esclavo de su éxito, se mudará en junio de 2022 a un nuevo lugar, creando un nuevo restaurante y dejando el actual.

Si hasta ahora ha estado a la sombra del castillo de Chambord, desde mediados del año que viene creará un nuevo restaurante, llamado ‘Fleur de Loire’, en la ciudad de Blois, cerca también de otro de los más famosos castillos del Loira, ubicado en esa ciudad.

Su nuevo establecimiento será un hotel-restaurante, que era un antiguo hospital, de 44 habitaciones, con una vista sobre el Loira y la ciudad de Blois.

Su apuesta por un nuevo emplazamiento significará que deberá empezar sin ninguna estrella Michelin, ya que la guía premia a los restaurantes y no a los chefs, pero su reputación le hará posiblemente recuperar rápidamente esas estrellas.

Debido a la importancia de la región Centre Val de Loire en la cocina francesa, el ministerio francés de Asuntos Exteriores, eligió a esta zona como emblema de la sexta edición de la campaña ‘Gusto de Francia’ para dar a conocer, aún más, la gastronomía de este país en el mundo, con diferentes actos en trece países, entre el 14 y el 22 de octubre.

François Bonneau (a la izquierda), presidente de la región Centre-Val de Loire; el chef Christophe Hay y Guillaume Gómez, chef del Elíseo de cuatro presidentes franceses, ascendido ahora a Embajador de la Gastronomía francesa en el mundo.

“En 2020 celebramos los diez años de la inscripción de la gastronomía francesa como patrimonio mundial inmaterial de la UNESCO, nacida de una iniciativa en Val de Loire, en la ciudad de Tours. El nexo entre nuestro territorio y una fuerte tradición gastronómica está más vivo que nunca, con la tierra y la cocina eco-responsable de toda una generación de chefs, como Christophe Hay”, afirma François Bonneau, presidente de la región Centre Val de Loire.

La belleza de Tours

Catedral de Tours.

Tras un viaje de olores y sabores a orillas del Loira, a la sombra de sus imponentes castillos, el viaje merece una conclusión en Tours, la más poblada de las ciudades de la región, por delante de Orleans. 

Tours es un compendio de la región. El río Loira, símbolo y elemento clave de la zona, pasa por el centro de la ciudad.

Un puente del siglo XVII, el Pont Wilson, de más de 400 metros de largo, permite un bonito paseo por el Loira, sobre todo al amanecer. La ciudad, como no podía ser menos, tiene su castillo, en una región pródiga en este tipo de edificios, que los reyes de Francia eligieron para edificar muchas de sus estancias, sabedores de la belleza del llamado ‘Jardín de Francia’, como se conoce a la región.

El castillo de Tours, iniciado en el siglo XI y restaurado y terminado en el XV, está, como no podía ser menos, frente al Loira, en un nuevo homenaje a ese río, emblema de la región.

No muy lejos de allí se encuentra la catedral de Saint Gathien, de estilo gótico, como todas las elevadas en la región, y construida entre los siglos XI y XVI, y que no tiene nada que envidiar a las de las vecinas Orleans y Chartres.

Y Chenonceau, el otro emblemático castillo entre las decenas que se agolpan en los alrededores del río Loira, se encuentra apenas a 34 km de Tours. Un tren con salida en la ciudad te deja frente al castillo, en una cómoda manera de acercarse a tan majestuoso lugar.

La Place Plumereau, con sus casas medievales del siglo XV, ha sido clasificada por la guía Lonely Planet, como la más bella plaza de Francia para tomar un aperitivo.

Place Plumereau.

A partir de las 18 horas, los bares y restaurantes instalados en la amplia plaza, están llenos de gente y es difícil encontrar un lugar.

Un vino de Sancerre en esta famosa plaza de Tours es la mejor manera de terminar un maravilloso paseo por este ‘Jardín de Francia’, como es la región Centre Val de Loire. Una ciudad y una región que se encuentran a dos horas en coche de París.  

Pablo San Román

Por Pablo San Román

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