Los barrios más desconocidos de La Habana hablan al viajero

Barrio Los Pinos, La Habana

En la ciudad de La Habana hay otras tantas ciudades en su interior, donde cada barrio tiene su idiosincrasia y con la que sus habitantes se identifican en primer lugar. La fotografía ha sido captada en el barrio de Los Pinos, donde es raro encontrarse con un turista, porque es un lugar alejado del centro histórico (unos 12 kilómetros) y tampoco hay atractivos turísticos conocidos que ver. Pero eso no resta atractivo a sus calles.  Porque en un barrio como el de Los Pinos, donde, por cierto, nació el bailarín Carlos Acosta, protagonista de la película ‘Yuli’, de Icíar Bollaín, es donde realmente descubres al cubano en su propia esencia y la cotidianeidad en la que se mueve una gente dispuesta a repartir lo poco que tienen. Sus calles están medio desiertas, salvo las dos principales arterias del barrio, que concentra los escasos locales comerciales existentes, pero es un espacio en el que no te sientes solo. Basta incluso cerrar los ojos por un momento y escuchar el ruido del barrio: esas voces de un señora de avanzada edad que atraviesa la calle en ese instante y saluda a grito encendido a la vecina, el viejo camión con su rugir bronco, las risas de unos niños jugando con un desvencijado juguete de madera o la música -siempre la música- que sale por las ventanas de las casas como sonido envolvente para amansar quizá la tormenta que se cierne sobre nosotros. Los Pinos, un barrio que en los folletos de las oficinas de turismo no aparece, quizá por una supuesta inseguridad ciudadana que yo no he percibido, pero que permite al viajero conocer mejor la gran ciudad de La Habana.

Firma: Rafa Monje