La capital y la provincia permiten disfrutar de una escapada acogedora en una Semana Santa diferente pero abierta al viajero de la región

Por PENÉLOPE MAYO

La ciudad vive cada Semana Santa sus jornadas de mayor afluencia de visitantes de todo el año. Declarada de Interés Turístico Internacional hace casi dos décadas, la pandemia invita a posponer sus celebraciones más destacadas, pero la ciudad permite disfrutar en esta ocasión de una ciudad acogedora y paseable que se encuentra a menos de dos horas en coche de Valladolid, Palencia, Burgos, Zamora o Salamanca.

UN DÍA

Si disponemos de un solo día, una buena opción es recorrer la ciudad de León haciendo paradas en determinados lugares que presentan un interés específico. Así, dado que aparcar en zona ORA es gratis los días festivos (el sábado se paga de 10 a 14 horas), se puede dejar el coche cerca del centro, donde también hay aparcamientos subterráneos, e iniciar el recorrido por la céntrica plaza de Botines, próxima a la de San Marcelo (en la imagen principal), donde encontrarás la sede consistorial. En la plaza de Botines puedes contemplar el Palacio de los Guzmanes -que acoge la Diputación provincial- y la Casa Botines de Gaudí (la visita cuesta entre 8 y 12 euros, según la modalidad), uno de los lugares más fotografiados de la ciudad.

Palacio de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial de León.

La calle Ancha ofrece dos itinerarios interesantes a ambos lados, que pueden disfrutarse casi a cualquier hora del día: una visita por el Barrio Romántico o del Cid, con un trozo de muralla visitable desde un coqueto parque del mismo nombre y en dirección hacia la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, cuyo interior y museo -ahora permanece cerrado- merecen un recorrido, sin olvidar un paseo por el conocido Barrio Húmedo, con calles estrechas que guardan la esencia del León histórico.

Real Colegiata Basílica de San Isidoro, donde nació en 1188 el primer sistema parlamentario mundial.

Conviene recordar que en el claustro de San Isidoro, en 1188, el Rey Alfonso IX reunió en asamblea, por primera vez en la historia, a los representantes del pueblo llano, junto con nobles y clero, promulgando unos ‘Decreta’, considerados germen del primer sistema parlamentario mundial y que la Unesco incluyó en su registro de la Memoria del Mundo en 2013.

Las dos zonas, Barrio Romántico y Húmedo, suman decenas de establecimientos de hostelería en los que hacer una parada para tomar algo, comer y, cómo no, cumplir con la tradición de Semana Santa de tomar limonadas, que en León también se conoce como ‘matar judíos’. Si se admite una recomendación, la limonada Palomares, de la bodega del mismo nombre, te sorprenderá gratamente.

Interior de la Catedral de León, con sus famosas vidrieras.

Pero la calle Ancha conduce también, en línea recta, hacia la catedral: el monumento más emblemático de la ciudad, que asombra a quien no la conoce y siempre gusta volver a contemplar al resto. Las vidrieras de la ‘pulchra leonina’, si se animan a visitar el templo por dentro (las visitas están permitidas ahora por las mañanas y cuestan 6 euros), son un gran reclamo pero también uno de los grandes recuerdos que guardará siempre de su estancia en la ciudad. Desde su plaza también se accede también al Barrio Húmedo.

Vista de la Catedral de León desde la terraza del Camarote Hotel.

El Centro de Interpretación del León Romano en la Casona de Puerta Castillo, el Centro de Interpretación del Reino de León en el Palacio del Conde Luna y el Centro de Interpretación de las Tres Culturas, en la iglesia de San Pedro del barrio de Puente Castro constituyen otras atractivas posibilidades para dedicar parte de la jornada turística y, además, la entrada es gratuita en todos ellos.

El turismo gastronómico tiene en León opciones para todos los bolsillos, que van desde variadas tapas, raciones y menús (de 13 a 19 euros por persona) hasta las propuestas elaboradas y sorprendentes de los dos restaurantes con estrella Michelin –‘Cocinandos’ y ‘Pablo’-, con menús degustación de 57-60 euros más bodega.

«El turismo gastronómico de León ofrece una amplia variedad de opciones aptas para todos los bolsillos»

Una opción para después de comer y si no se quiere reposar en alguna terraza en la coqueta Plaza del Grano o la cercana Plaza Mayor es caminar por el Paseo de la Condesa o por el que discurre paralelo a él por la orilla del río Bernesga hasta el Parador de San Marcos (otra de las imágenes más reconocidas de la capital). Y desde allí dirigirse al Musac (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León) para visitarlo (precio de la entrada, 5 euros; gratuita para menores de 8 años) o simplemente admirar desde fuera su colorido diseño. Las restricciones impuestas por la pandemia hacen más necesario que nunca consultar las páginas web o llamar por teléfono a los lugares que se quiera visitar con suficiente antelación.

Quienes quieran dedicar un rato a hacer compras, en la recién peatonalizada Ordoño II y calles adyacentes, encontrarán las tiendas de marcas y franquicias más conocidas y en otros establecimientos más ‘locales’ podrán hacer acopio de los ricos embutidos de la tierra, con el chorizo como sugerencia específica y, por supuesto, la suculenta chacina de la que la provincia presume en todo el mundo: la cecina de León.

CON NIÑOS

Como ciudad de un tamaño pequeño, León se hace cómoda para ver con niños, que pueden participar de cualquier recorrido exterior o de la visita de algún recinto. Para que jueguen o corran un rato o para un descanso en una jornada intensa, pequeñas plazas como la de las Cortes Leonesas, la ya mencionada del Grano o parques como el de San Francisco o del Cid son espacios aconsejables. El Parque de Quevedo es uno de los más apreciados por los vecinos y cuenta entre sus habitantes con vistosos pavos reales. La plaza de San Marcos también es un lugar adecuado para un rato de esparcimiento, al igual que la explanada del Musac.

La plaza de San Marcos también es un buen lugar para el esparcimiento de los más pequeños (y no tan pequeños).

Para los más pequeños y para los golosos en general es obligatorio recordar que la Semana Santa huele a torrijas en León, donde no hay pastelería que no ofrezca las de su propia elaboración o la de obradores artesanos. Y en cualquier época del año, los quioscos, tiendas de chucherías y también las de productos típicos podrán encontrar Ronchitos, crujientes caramelos hechos en León. Una merienda de chocolate con churros, por ejemplo en El Valenciano, si el aparcamiento está cerca del centro, es una buena forma de despedirse de la ciudad.

DOS DÍAS

Si la escapada incluye una noche de pernocta, la oferta es tan variada como puede ser el presupuesto y no faltan hostales, apartamentos turísticos, hoteles de distinta categoría, como el Camarote Hotel, con vistas a la Catedral, y el Hostal o Parador de San Marcos, recién remodelado. Una estancia de dos días ofrece la posibilidad de dedicar más tiempo a las visitas propuestas (catedral, San Isidoro, San Marcos, Casa Botines, Musac…) y también la de explorar otros espacios, como el Monte San Isidro, limítrofe con la capital, por el que se puede hacer un amplio recorrido, sin ninguna dificultad -la zona natural con varias especies de flora y fauna supera las 86 hectáreas-. Cuenta con aparcamiento público y una cafetería con terraza. También el parque de La Candamia dispone de servicio de cafetería en terraza y una amplio espacio verde para pasear, que incluye la presencia de patos.

Fachada de la Casa Botines, en pleno centro de la ciudad.

Las exposiciones de fondos propios o temporales del Museo de León, Centro Leonés de Arte (CLA), dependiente de la Diputación, la Fundación Vela Zanetti, el Museo Sierra Pambley o el Museo de la Emigración Leonesa (MEL) son parte de la oferta cultural de esta ciudad bimilenaria. A de 20 minutos de León, el Museo Etnográfico Provincial, ubicado en Mansilla de las Mulas, atesora miles de objetos que evocan el pasado remoto y reciente de la provincia. El precio de la entrada es de 2 euros. Y a menos de media hora, la localidad de Valdevimbre esconde en su subsuelo decenas de bodegas particulares y un buen puñado de otras convertidas en restaurantes, donde degustar platos típicos de la zona y del conjunto de la provincia en un entorno acogedor y muy atractivo.

Castillo de la localidad de Valencia de Don Juan.

Para quienes prefieran no utilizar el coche se hace casi imprescindible una ronda por los bares del Barrio Húmedo o los del Barrio Romántico como zonas principales de ocio y también pueden encontrar varias terrazas en la calle Burgo Nuevo. León presume de sus tapas gratuitas, que en todos los establecimientos hosteleros acompañarán su consumición (en buena parte de ellos te darán a elegir entre distintas opciones).

Vista aérea de Astorga.

Si la agenda marcada deja hueco suficiente, Astorga (a poco más de 30 minutos en coche) es un buen destino para disfrutar unas horas, que se harán cortas porque la ciudad tiene mucho que ver. El Palacio Episcopal de Gaudí -entradas de 5 a 8 euros- la catedral -6 euros-, el Museo del Chocolate -2,50- o el Museo Romano -4 euros- son algunos de sus reclamos.

Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Y para quien hacer kilómetros no sea un obstáculo, la comarca del Bierzo es guardiana de preciadas joyas creadas por la naturaleza o el hombre, entre las que se pueden destacar el paraje de Las Médulas, antigua mina de oro romana reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, la Fábrica de la Luz, el Museo de la Energía de Ponferrada -3 euros-, la ‘peregrina’ Molinaseca, la monumental Villafranca del Bierzo o el Fabero que muestra parte del reciente pasado minero en la visita al Pozo Julia.

León te espera y las opciones turísticas y de ocio con seguridad son todo un reclamo para estos próximos días festivos. Ya nos lo contarás.

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