El Día de esta Ruta se celebra hoy, 18 de septiembre, en honor al nacimiento de su impulsor, Marco Ulpio Trajano

La segunda vía más importante del Imperio Romano en Hispania está de celebración. Hoy, 18 de septiembre, se conmemora el Día de la Ruta Vía de la Plata, en honor al nacimiento de su impulsor, Marco Ulpio Trajano. Fue el primer emperador romano no procedente de la Península Itálica y uno de los que confirieron a la calzada romana su forma definitiva y la dotó de infraestructura. Viajar y Mucho Más te propone seguir sus pasos, desde Sevilla hasta Gijón, en un recorrido de más de 800 kilómetros en busca de huellas romanas.

Todos los caminos conducen… a la Vía de la Plata, así que ponte cómodo, porque la travesía es larga. Por delante, tienes una ruta de 800 kilómetros, atravesando cuatro comunidades autónomas y siete provincias: Sevilla, Badajoz, Cáceres, Salamanca, Zamora, León y Asturias. De sur a norte, de norte a sur. Después de la vía Augusta (une los Pirineos con Cádiz), es la segunda columna del sistema de caminos que los romanos impusieron en Hispania.

A cada paso comprobarás la huella que dejó el Imperio Romano a lo largo de este camino empedrado, con una antigüedad de más de 2.000 años, y te detendrás en varios de los innumerables vestigios que jalonan su recorrido. Calzadas, canales, puentes, teatros, anfiteatros, arcos, murallas, casas, termas, cloaclas… y hasta ciudades enteras.

No tiene pérdida. Te irás encontrando por la calzada miliarios, grandes columnas cilíndricas que colocaban al borde de la vía para señalar cada milla romana (mil pasos) con el nombre del emperador que lo mandó levantar. Sobreviven casi 200, muchos de ellos en buen estado de conservación.

Pero no vayas buscando plata. El nombre de esta gran ruta de comunicación, por la que circulaban mercancías, comerciantes, viajeros y tropas, nada tiene que ver con el metal precioso. Deriva del árabe ‘balat’, camino empedrado, y unía originalmente Mérida (Emérita Augusta) y Astorga (Asturica Augusta), aunque posteriormente fue ampliada hasta Sevilla y hasta Gijón.

Marco Ulpio Trajano.

Cualquier momento es ideal para transitarla, pero es que hoy la Vía de la Plata está de cumpleaños. Es el Día de la Ruta Vía de la Plata. Celebra que su impulsor, el emperador Marco Ulpio Trajano, nacía un día como hoy, 18 de septiembre, pero del año 53. Lo hacía en la ciudad de Itálica, a escasos kilómetros de Hispalis (Sevilla), convirtiéndose así en el primer emperador romano no procedente de la Península Itálica y uno de los que confirieron a la calzada romana de la Vía de la Plata su forma definitiva y la dotó de infraestructura.

Y para celebrar este aniversario, Viajar y Mucho Más te propone que comiences la ruta por el sur. No en carruaje o a caballo, como en tiempos romanos, sino en coche, en moto, en bici o incluso a pie, como muchos de los peregrinos que la recorren en su marcha hacia Santiago.

Ponemos el cuentakilómetros a cero. Seguimos el rastro de Roma en la Vía de la Plata.


Sevilla. (Híspalis)

Sevilla.

La Híspalisromana no formaba parte de la ruta originaria, aun así el tramo andaluz adquirió gran importancia al estar muy vinculado al comercio mercantil portuario. En Sevilla aún es posible ver vestigios de época romana, como las columnas de la calle Mármoles, donde se situaba un antiguo templo, entre el barrio de Santa Cruz y La Alfalfa. Se encuentran en muy buen estado de conservación y permiten hacerte una idea de la altura del edificio. O tres tramos del acueducto conocido como los Caños de Carmona, que datan de la época imperial romana en la que Julio César mandó amurallar la ciudad.

Los Caños de Carmona.

El yacimiento arqueológico más importante que se conserva de la etapa romana de Sevilla está bajo el Antiquaium. Corresponde a los siglos I al VI y fue hallado tras unas excavaciones en los años 90. Destacan los mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, así como un mural de tres metros en el Patio del Océano.

Santiponce. (Itálica)

Anfiteatro romano de Santiponce.

A unos diez kilómetros de Sevilla nos encontramos con Santiponce, la antigua Itálica. Hoy sus restos nos cuentan cómo fue la vida de una ciudad que vio nacer emperadores. Fue cuna de los emperadores Trajano, (año 58-117 d-C), primer emperador romano nacido en una provincia alejada de Roma, y Adriano, quien bajo su gobierno (117-138 d.C) la ciudad adquirió el estatuto de colonia, con lo que se equiparaba administrativamente a la metrópoli.

El conjunto arqueológico de Itálica (s. I a.C.- s. I d.C.)  nos muestra un espléndido anfiteatro romano. Comparado con su tamaño original apenas quedan unas filas de su graderío en pie, pero nos permite hacernos una idea de su grandeza original. Fue uno de los grandes del Imperio, con capacidad para aproximadamente 25.000 espectadores.

Tras atravesar la antigua muralla, pasearás por sus calles porticadas, sus majestuosas domus, como la Casa de los Pájaros, con sus espectaculares mosaicos. El mejor conservado de toda Itálica está, sin embargo, en la Casa del Planetario, donde se puede ver una representación de los dioses asociados a los astros que rigen el universo.

Cerca se ubican los restos de las enormes termas de Itálica, donde aún se pueden distinguir sus diferentes salas y sistemas de calentamiento del agua, o el Traianeum, el Edificio de la Exedra o el Edificio de Neptuno, pero si hay uno que destaca es el Teatro de Itálica, que llegó a tener capacidad para 3.000 espectadores.

Mérida. (Emerita Augusta)

Puente romano de Mérida.

Saltamos de provincia y de Comunidad, y alcanzamos Mérida. Fue uno de los puntos clave del Imperio Romano en Hispania. Emerita Augusta fue fundada en el año 25 a.C como colonia por orden del emperador Augusto y se convirtió en la capital de la provincia de Lusitana. Es el punto de arranque original de la Vía de la Plata.

No es difícil entender por qué llaman a esta ciudad, Patrimonio de la Humanidad desde 1993, la ‘pequeña Roma’. Cuenta con uno de los conjuntos de arquitectura romana más importantes y mejor conservados de toda España.

Y el Teatro Romano es su pieza clave. Grandioso. Construido en el 16-15 a.C., en su época de esplendor llegó a tener capacidad para más de 5.000 espectadores. En la actualidad, conserva gran parte del graderío y sus galerías de acceso, así como buena parte del escenario, con sus bellas columnas y estatuas. Es la imagen más característica de la ciudad.

Del Teatro nos dirigimos al Anfiteatro, inaugurado en el 8 a.C. Más de 15.000 personas podían llegar a contemplar de espectaculares luchas de gladiadores. Hoy en día conserva restos de las gradas. Próximo a ambos edificios, el circo romano, uno de los mejor conservados y de mayores de dimensiones, con sus más de 400 metros de largo y 96 de ancho.

Templo de Diana.

Excelente es el grado de conservación del Templo de Diana, el único edificio religioso que se conserva en Mérida, con sus seis hermosas columnas.

No puedes abandonar la ciudad sin recorrer los 800 metros de largo que mide el Puente Romano sobre el río Guadiana, uno de los más largos que se conservan de la época. Ni tampoco la Casa del Mitreo-Columbarios o el Acueducto de San Lázaro, del que se conservar tres pilares. Y si aún te parece poco, puedes revisar tus conocimientos sobre esta época en el Museo Nacional de Arte Romano.

Cáceres. (Norba Caesarina)

Cáceres.

Pese a que no quedan demasiados vestigios de la época romana, la ciudad de Cáceres (la segunda de las ciudades Patrimonio de la Humanidad de la ruta) supone otra parada importante en la Vía de la Plata. Accedemos a la ciudad monumental, Patrimonio de la Humanidad, por el Arco del Cristo, la única puerta romana que se conserva de la antigua muralla y del que aún queda uno de los torreones de defensa. En la parte occidental de la muralla se pueden observar sillares romanos en las torres del Aver, del Horno y de la Yerba.

En la barriada de Aldea Moret, que forma parte ahora de la ciudad, están los yacimientos romanos de Cuarto Roble y El Junquillo. A las afueras de la ciudad, se puede visitar el yacimiento y centro de interpretación de Castra Cecilia (conocido como Campamento de Cáceres el Viejo); uno de los pocos vestigios de campamentos romanos de la época republicana que se mantienen en España. Y también el yacimiento Castra Servilia.

Torre en los yacimientos arqueológicos de Cuarto Roble.

Más recientemente se ha descubierto el yacimiento arqueológico del Palacio de Mayoralgo, que legitima la ubicación fundacional romana de la ciudad. Allí se descubrió parte del foro y un tramo de la calzada, así como una vivienda con un patio y cisterna.

Si proseguimos la ruta, llegamos a Casar de Cáceres, donde contemplar un depósito de miliarios en Lomo de Plata. Quizás no sea mala idea, en este punto, desviarse de la calzada para admirar el imponente puente romano de Alcántara, considerado una obra de ingeniería única por sus dimensiones y nivel de conservación.

Caparra. (Municipium Flavium Caparense)

Arco de Caparra.

¡Y llegamos a Caparra! Fue una de las colonias romanas más importantes en Lusitania. Justo sobre la calzada romana se alza el majestuoso arco de Caparra, de nueve metros de altura, cuatro pilares y otros tantos arcos, que ha sido objeto de una magnífica restauración. No solo es el único arco cuadrifronte que existe en España, sino que su situación le confiere el privilegio de ser punto clave en la Ruta de la Vía de la Plata. En medio de la campiña cacereña, entre ruinas y encinas, ve pasar el tiempo, y a los turistas. Junto a él también se ubican los restos de unas termas romanas, así como las de un foro y restos de fachadas de algunas casas.

Baños de Montemayor. (Aquae Caperensis)

Baños de Montemayor.

Antes de decir adiós a la provincia de Cáceres y, por tanto, de Extremadura, disfrutaremos de una visita a Baños de Montemayor. La antigua calzada de la Vía de la Plata atravesaba Aquae Caperensis. Allí podrás pisar un tramo de la Vía de la Plata que ha sido restaurado y sentirte como un auténtico ciudadano romano mientras tus pies pisan ese empedrado que hace más de 2.000 años colocaron para facilitar el tránsito de las tropas, las mercancías… los vecinos. Muy próximo al tramo sur de la calzada se conserva un pequeño puente romano, el Puente del Cubo, si bien ha sido reformado en múltiples ocasiones-

La joya de Baños de Montemayor no podía ser otra que sus baños termales. Todavía se conservan algunos restos de las arquetas construidas para recoger el agua. El balneario actual de esta localidad cacereña está construido sobre una fuente termal que data de la época romana. Su agua emerge a una temperatura de 43 grados.

Calzada de Béjar

Calzada de Béjar.

Entramos en Castilla y León. A su paso por esta Comunidad, la Vía de la Plata, Bien de Interés Cultural desde 2002, recorre 263 kilómetros a lo largo de las provincias de Salamanca, Zamora y León y atraviesa 27 núcleos urbanos. Uno en los que los romanos dejaron sus huellas es la localidad salamantina de Calzada de Béjar.

En un altozano se preserva, erguido y vigilante, un viejo fortín romano, que servía para controlar la ruta, tanto a los viajeros que circulaban como las mercancías que transportaba. El lugar era realmente estratégico, ya que desde allí se domina una amplia extensión de la vía a ambos lados, de norte a sur. El fortín tiene forma casi cuadrangular. Cuatro paredes de mampostería acotan un rectángulo de 29 metros por 27. Sin techumbre, lo que ha contribuido a que lamentablemente forma parte de la Lista Roja del Patrimonio. Cuenta con una puerta de arco de medio punto.

Salamanca

Puente romano de Salamanca.

Ninguna entrada más triunfal puedes realizar a Salamanca (tercera y última Ciudad Patrimonio de la Humanidad de la ruta) que atravesando su icónico puente romano. Las piedras de su calzada guardan las huellas de 2.000 años de historia. Es todo un símbolo y desde él se observa una bonita panorámica de la ciudad. Caminar sobre su piso empedrado es transportarse a otra época.

Fue construido en el siglo I por los ingenieros romanos para salvar las aguas del Tormes. Mide casi 200 metros y posee 26 arcos, si bien solo son de época romana 15, los mas cercanos a la ciudad. Los otros tuvieron que ser reconstruidos como consecuencias de las crecidas el río Tormes.

Puerta del Río.

Salamanca ya estaba fortificada antes de la llegada de los romanos, quienes construyeron una muralla nueva sobre el trazado existente y mejorándola para la defensa de la ciudad. Disponía de cinco puertas de acceso. En la actualidad solo se mantiene en pie la Puerta del Río, aunque solamente como calle. En la Cueva de Salamanca puedes observar restos de la antigua muralla. El subsuelo, eso sí, está plagado de recuerdos y de yacimientos ocultos.

Zamora y provincia

Zamora descubre año tras año varios metros de su muralla para disfrute de vecinos y turistas
Murallas de Zamora, con la Catedral al fondo.

Continuamos en dirección a la provincia de Zamora, donde los romanos también tuvieron una fuerte presencia. Los estudiosos discrepan sobre la ubicación de la mansio y civitas de Ocelo Duriya, quesegún algunos, esta se localizaba en el emplazamiento de la actual Zamora y otros afirman que se localizaba en la actual localidad de Villalazán.

Restos arqueológicos en Santibáñez de Vidriales.

A unos 70 km al norte de Zamora en las cercanías de Santibáñez de Vidriales puedes visitar el antiguo campamento romano de Petavonium, donde aún se pueden observar restos de la muralla y edificios relacionados con la tropa allí instalada. Tenía una extensión de 17 hectáreas y un destacamento de 5.000 legionarios, que vigilaban los movimientos de los pueblos astures ante posibles revueltas. También servía para proteger el oro que procedía de las Médulas.

Se han reconstruido cuatro torres vigía, la puerta, y una empalizada, así como las dependencias de los oficiales. Esto permite las visitas turísticas al campamento. También se han descubierto restos de varios edificios relacionados con la residencia y las actividades de la tropa (artesanía, cocina, almacén de alimentos).

Astorga. (Asturica Augusta)

Vista general de Astorga.

Después de 600 kilómetros recorridos desde nuestro inicio de la ruta en Sevilla alcanzamos lo que originalmente era el fin de la vía: Astorga, o la antigua Asturica Augusta. Fundada como campamento militar romano, se convirtió en capital administrativa del noroeste de Hispania. Ssu auge se lo debió a las minas de oro de Las Médulas.

Esta localidad leonesa puede presumir de contar con un buen número de reliquias del pasado, empezando por las murallas. Las actuales, con más de dos kilómetros de recorrido, se asientan aún en buena parte sobre sus precedentes romanas, del siglo III d.C. Junto a la catedral se halla la Puerta romana, la única que aún se conserva en la ciudad y data del siglo III.

Si en la superficie, Astorga guarda tesoros, en su subsuelo esconde todo un pasado romano. Entre ellas las ruinas del foro o una galería abovedada, la Ergástula, sobre la que se ha construido el Museo Romano.

La Ruta Vía de la Plata, la antigua calzada romana que une Sevilla y Gijón a través de cuatro regiones de España
Muralla romana de Astorga.

Se han encontrado en Astorga diez viviendas romanas, aunque ninguna se ha podido excavar completamente. Uno de los puntos de mayor interés de la ruta romana es la Casa del Mosaico del Oso y los Pájaros, de la época de Septimio Severo (193-211 d.C.). En las inmediaciones del foro, solo es visitable una pequeña parte porque se encuentra bajo el convento de los PP Redentoristas. Está dotada de un área termal con un completo programa de baños, lo que indica que la casa debió pertenecer a una familia de cierto nivel económico. Una de sus habitaciones luce un pavimento con un lujoso mosaico con decoraciones animalísticas y vegetales. También está la Domus del Gran Peristilo, la Domus del Pavimento de Opus Signinum o la Domus de los Denarios.

Es el momento de adentrarse en el mundo de las cloacas. En Astorga se puede visitar esa red de alcantarillado tan perfecto de la ingeniería romana que datan del año 80 d-C. Tan perfecta fue su construcción que hoy algunas partes se encuentra en uso. Su estado de conservación es excelente. El tramo visitable en la ruta romana es de 100 metros y tiene una altura de hasta 1,70 metros y entrada y salida por el parque de la Sinagoga, por encima del tramo sur de la muralla.

Mosaico romano en Astorga.

Y tras las cloacas, llega el turno de las termas, las Mayores (situadas en el centro) y las Menores (ubicadas en el suroeste de la ciudad). Estas últimas son las mejor conservadas y están acondicionadas para la visita. Fueron construidas en el siglo I, remodeladas a finales del siglo II y abandonadas a mediados del siglo III. Y ‘refrescados’ proseguimos en viaje.

Gijón

Gijón, última etapa.

Casi 800 kilómetros después de iniciada nuestra ruta, llegamos al final, finall: Gijón. Junto al mar Cantábrico, el barrio pesquero de Cimadevilla alberga aún restos intactos de su muralla defensiva, levantada en el siglo IV y unas termas romanas de gran relevancia histórica, las de Campo Valdés.

En los alrededores de la ciudad, también es muy recomendable visitar el conjunto arqueológico de la Campa Torres, o la villa de Veranes, de mediados del siglo IV. Este yacimiento, muy bien conservado, permite contemplar la parte señorial denominada como pars urbana, como salones de recepción, pórticos o comedores, y algunos edificios del área de servicios de la llamada pars rustica.

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