Si al finalizar el 2019 alguien nos hubiera dicho que el turismo iba a caer en picado hasta cifras cercanas a los periodos de posguerra, hubiéramos pensado que eso era imposible. En España, con un crecimiento progresivo en los últimos 10 años, las previsiones para el año 2020 estaban en torno a una subida del 3%, según la Organización Mundial del Turismo (unos 84 millones de llegadas de turistas). Los resultados muestran una caída superior al 80% de los viajes y, nos enfrentamos a un 2021 lleno de incertidumbre.

A pesar de ello, todas las previsiones hablan de un “renacer” del turismo. Una incipiente vacuna donde los resultados se esperan esperanzadores y, un verano, el del 2021, donde los viajes y la necesidad de “hacer turismo” serán una realidad. Algunos expertos indicaban en el 2020 que era el fin del llamado turismo de masas, de las aglomeraciones, del llamado overtourism. Pensar en el fin de este tipo de turismo que se lleva desarrollando en los últimos 40 años, quizás sea algo poco realista. Seguramente, habrá un alto porcentaje de la población que huya de los espacios con alto volumen de turismo y de la pérdida, en muchas ocasiones, de la identidad local. Se habla del auge del turismo seguro, del turismo de calidad, incluso del turismo elitista (aquel solo posible para grandes rentas). Pero, esto último sería retroceder 100 años atrás y, el turismo hoy en día es un servicio democratizado, al alcance de muchos y de una fuerte necesidad para otros tantos. 

Lo que ha dejado claro la pandemia es que el turismo necesita “reinventarse” y adaptarse a las necesidades actuales de clientes y del entorno. Necesita ser una fuente de desarrollo y no una forma de explotación de todo tipo de recursos. El cliente demanda la personalización de la experiencia turística como un elemento fundamental en el desarrollo de su tiempo de ocio. Es, en este contexto, donde el auge de los llamados destinos turísticos inteligentes es una apuesta segura por el éxito. Destinos (y empresas) que apuestan por valores claves como la accesibilidad, la sostenibilidad, la tecnología, la innovación y una gobernanza participativa, están viendo y, aún más en los próximos meses, como este tipo de valores son fundamentales para adaptarse a épocas de crisis, mejorar la seguridad, la personalización de los servicios y, por ende, la tan ansiada experiencia turística.

El turismo del 2021 se ha convertido en una esperanza y una gran oportunidad, tanto para la industria como para aquellas personas, que privadas de la libertad de movimiento del 2020, ven en los viajes una necesidad de mejorar su salud mental. 

Turismo especializado, turismo seguro, turismo exclusivo, turismo de experiencias, turismo inclusivo, en definitiva, un turismo adaptado a las necesidades de los nuevos tiempos y conscientes, ahora más que nunca, de la necesidad de conservar los recursos para poder disfrutar ahora y en un futuro de ellos.

Artículo firmado por: Ana Belén Bastidas Manzano | Doctora en Economía y Empresa por la Universidad de Granada y experta en destinos turísticos inteligentes.