El Gran Hotel de Roma, donde se puede vivir a cuerpo de rey

En el hotel St. Regis de la capital italiana fue donde Alfonso XIII se estableció en su exilio y vivió sus últimos años de vida

A pocos metros de la estación de Termini y de la Plaza de la República se levanta, imponente, el St. Regis de Roma, un hotel de superlujo operado por la multinacional Marriott donde los amantes del lujo clásico pueden vivir una experiencia única como huéspedes.

Cuando en abril de 1931 el rey Alfonso, primero, y el resto de su familia, después, abandonaron el Palacio Real y España pusieron rumbo a París, donde se alojaron en unas cuantas habitaciones del hotel Maurice, que era el favorito del Rey en la ciudad de la luz, ciudad donde ya se había exiliado su abuela, Isabel II, en 1864.

No mucho tiempo después, en el verano de 1934, y con el matrimonio real hecho cenizas, Alfonso XIII decide instalarse, junto con sus hijas, las Infantas Beatriz y Cristina, en el Gran Hotel de Roma, donde vivirán juntos hasta que contrajeron matrimonio las infantas. Allí vivió los avatares de la República, primero, de la Guerra Civil, segundo, y las evasivas de Franco para devolverle el trono, por último.

Interior de la histórica habitación del Gran Hotel de Roma.

El St. Regis de Roma se levantó en 1894, con el país recién unificado, y cerca, también, del Palacio del Quirinal, residencia oficial de los monarcas italianos, por lo que a priori parecía un buen lugar donde establecerse, debió pensar el bisabuelo de Felipe VI.

La suite real, donde se hospedó durante diez años el monarca español, presenta en la actualidad una decoración clásica, con un impresionante baño de mármol, un comedor privado y un salón presidido por un gran piano de cola. Son 300 metros de habitación que han sido testigos mudos de los periodos más convulsos de la historia reciente de España.

Hace unos años, el hotel Palace de Madrid, también operado por Marriott bajo la marca Westin y fundado por Alfonso XIII en 1912, donó al St. Regis de Roma un busto del monarca que se encuentra en las habitaciones de la suite Real. Allí murió en febrero de 1941 en compañía de sus hijos y su ex mujer, la reina Victoria Eugenia, quien acudió desde Londres, donde residía, para asistir con su familia a tales trágicos momentos. Y desde allí salió en comitiva real presidida por el rey italiano hacia la basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires de Roma donde se celebró su funeral para su posterior traslado a la Iglesia Española de Monserrat, donde estuvo sepultado hasta 1983, cuando sus restos fueron trasladados a El Escorial por orden de su nieto Juan Carlos.

Hoy en día el viajero se puede alojar en esta histórica habitación por unos 20.000 euros la noche (más impuestos), donde el servicio le atenderá como a un rey sin reino después de disfrutar de las innumerables maravillas de la capital italiana, pero dichas maravillas dan para mucho más que un texto sobre un rey en paro (como él mismo se denominó) y elaborado a caballo entre la anécdota y la historia en el día que, además, se cumple el 90 aniversario de la II República.

Javier Martín-Calero

Por Javier Martín-Calero

viajarymuchomas.com