De ruta por las 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad

España está llena de lugares excepcionales, pero hay 15 ciudades que destacan de una forma especial porque su extraordinario patrimonio histórico y artístico ha sido considerado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

España es el tercer país en número de lugares declarados Patrimonio Mundial, y entre ellos, hay 15 ciudades irrepetibles. Visitarlas, una a una, puede convertirse en un plan fantástico, y a ellos anima la revista de viajes Lonely Planet.

1. Salamanca, renacentista por los cuatro costados

Es la ciudad renacentista por excelencia, la que presume de tener la universidad más antigua de España, creada por Alfonso IX de León en el año 1218.

Además de la universidad, Salamanca tiene un riquísimo patrimonio histórico-arquitectónico que le permitió entrar en la lista de Ciudades Patrimonio en 1988: palacios, conventos, iglesias, casonas y plazas, presidido todo por una plaza mayor que ha servido de modelo a muchas otras y dos catedrales a falta de una. Y suma y sigue: la Casa de las Conchas, las Escuelas Mayores, el Convento de San Esteban… En resumen, un paseo por el arte y por el pensamiento humanista del s. XVI heredado por muchas generaciones de estudiantes

Universidad de Salamanca. Fotografía: E. Margareto.

2. Santiago de Compostela, la ciudad del apóstol

Hay una fecha que marca esta ciudad y es el año 813, cuando se descubrió allí el sepulcro del apóstol Santiago; desde entonces, Santiago es meta de peregrinación para gente del todo el mundo.

Es también una de las ciudades más representativas del arte medieval, cargada de obras destacables, con decenas de palacios, iglesias, monasterios y plazas que jalonan el final del Camino. Es imprescindible la visita a la catedral (con o sin “compostelana”) y admirar el impresionante Hostal dos Reis Católicos.  

Catedral de Santiago de Compostela.

3. Tarragona, entre romanos y pescadores

Fue capital de la Hispania Citerior Tarraconensis y hoy es una de las ciudades romanas más completas de España, con su anfiteatro, las bóvedas del circo romano o la Antigua Audiencia.

Casi todo el casco antiguo de Tarragona está ocupado por el Fórum Provincial de Tarraco y rodeado por la muralla romana perteneciente al s. III a.C. Pero además, Tarragona presume de sus edificios modernistas, de sus cercanas playas o de un barrio de pescadores típico y pintoresco como es el Serrallo, donde todavía se subasta por la tarde la pesca y en sus restaurantes se puede probar el mejor pescado y marisco de la zona.

Tarragona, una de las ciudades romanas más completas.

4. Ibiza, asomada al puerto

Al margen del reclamo de sus playas, las discotecas y su aire de paraíso hippie, Ibiza puede presumir también de tener una de las fortalezas renacentistas mejor conservadas del mundo.

Ibiza (Eivissa), la capital de la isla, es una ciudad bañada por un mar que ha traído hasta estas orillas todas las culturas del Mediterráneo. Desde la bahía, la vista asciende hacia la catedral, el castillo y los baluartes de las murallas renacentistas, y dentro del cinturón-fortaleza se apiñan las casas de Dalt Vila. Su ambiente nocturno, sus restaurantes y su puerto deportivo son el complemento perfecto para disfrutar de un gran conjunto histórico.

Vista general de Ibiza.

5. Cuenca, la ciudad-paisaje

Cuenca enlaza el pasado con el presente: los musulmanes ya aprovecharon su emplazamiento defensivo entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, y este carácter de ciudad-fortaleza le ha marcado siempre. Singular y única, es una ciudad-paisaje donde la arquitectura transforma el medio natural y forma parte de él.

Es una delicia dejarse seducir por el paisaje, deambular por sus calles y barrios, desde lo más alto, donde estuvo la alcazaba musulmana, hasta la ciudad baja. Sus conventos e iglesias, sus restos de murallas, su luz y su paisaje surgen ante el viajero entre sus altas casas colgantes, el emblema de la ciudad, construidas al borde de un abismo rocoso, una imagen que ha sido recordada por todos los pintores y escritores que han pasado por aquí. 

Cuenca, ciudad singular que no debes perderte.

6. Baeza, la joya renacentista más escondida

Desde el 2003 la Unesco reconoce lo que muchos viajeros ya sabían: Baeza es un conjunto maravilloso de calles y edificios históricos donde se conservan restos romanos, visigodos, árabes y cristianos.

En sus calles puede descubrirse, por ejemplo, una grandiosa catedral renacentista rodeada de callejuelas medievales, y joyas arquitectónicas de todos los estilos, como la antigua Universidad, el palacio renacentista de Jabalquinto o la iglesia románica de la Santa Cruz. Y todo en medio de un relajante paisaje de olivares ensalzado desde antiguo por grandes poetas. Baeza es una de las grandes sorpresas de Andalucía y una visita imprescindible para cualquier interesado en las manifestaciones artísticas del Renacimiento.

7. Úbeda, arte entre olivos

Un poco más sofisticada que su vecina Baeza, es también un catálogo de joyas renacentistas que se completan con el recuerdo de los muchos siglos en los que fue árabe.

La mayor parte de los edificios de interés de Úbeda están por las calles estrechas que conforman su casco antiguo, con un corazón monumental en la preciosa plaza de Vázquez de Molina presidida por la gran joya de la ciudad: la Sacra capilla del Salvador, uno de los ejemplos más puros del Renacimiento en España. Por todo el casco antiguo se encuentran ricos palacios renacentistas como el del Marqués de Mancera, el de Vela de los Cobos o el Palacio de las Cadenas, iglesias, sinagogas y un hospital impresionante, también renacentista. 

Córdoba, imprescindible en esta ruta.

8. Córdoba, la gran ciudad califal

Es una de las ciudades más antiguas de Europa, y ya era una brillante metrópoli antes del año 1000, cuando el resto del mundo permanecía en la oscuridad cultural. Sus murallas, templos, casas señoriales, puentes y, sobre todo, su mezquita-catedral son méritos más que suficientes para ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1994.

Hoy en día, Córdoba es una ciudad increíble, de calles estrechas y patios encalados y floridos, que invita a un paseo en el tiempo, entrando en su mezquita-catedral, en la torre-fortaleza de la Calahorra o en el Alcázar de los Reyes Cristianos. Y hay más: puentes romanos y árabes, jardines relajantes, centenares de iglesias; y, a un paso, los restos arqueológicos de la increíble ciudad de Medina Azahara, construida por Abderramán III para su esposa favorita. 

9. Mérida, la romana

Viajar a Mérida es una forma de sumergirse en una ciudad romana tal y como eran hace unos 20 siglos. Fue fundada en el año 25 a.C. por orden del emperador Octavio Augusto, y se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Hispania romana.

Además del teatro, el anfiteatro, los templos y el circo, en Mérida hay que visitar el puente Guadiana, una de las construcciones romanas más importantes del mundo. También es imprescindible un paseo por su espectacular museo romano, en el edificio moderno construido por Rafael Moneo y, si se pueden escoger fechas, no hay que perderse una sesión de teatro en un entorno de hace más de 2000 años.

Cáceres tiene uno de los entornos urbanos mejor conservados.

10. Cáceres, un viaje a la Edad Media

Esta ciudad permite realizar un emocionante viaje a la Edad Media y al Renacimiento en uno de los entornos urbanos mejor conservados de España.

Con un pasado romano, judío y portugués, Cáceres posee un riquísimo patrimonio y una atmósfera única. Destacan la concatedral de Santa María, la casa del Sol, el palacio de las Veletas, el arco de la Estrella o los palacios de los Golfines. Sin embargo, lo más llamativo de la ciudad es el conjunto, y por algo es el escenario escogido para muchos rodajes cinematográficos, como Juego de Tronos.

En Toledo están presentes las culturas cristiana, judía y musulmana.

11. Toledo, la ciudad imperial

Toledo fue la principal ciudad de la corte de Carlos I, y por ello se la conoce como ‘la ciudad imperial’. Aquí están presentes las tres culturas, cristiana, judía y musulmana, que han marcado su historia y han dejado su huella en capiteles, celosías, cerámicas, lacerías, almenas, yeserías, forjas, artesonados, portadas, balcones y miradores, empedrados, mamposterías y muros. 

Todo en Toledo da la sensación de pertenecer a un cuento donde cada edificio narra una historia. El conjunto de puentes, murallas, puertas, calles, plazas, adarves, barrios, judería, sinagogas, mezquitas, iglesias y parroquias, catedral, conventos, alcázar y palacios es tan extenso, que invita a visitarla una y otra vez. Si no hay tiempo para todo, es imprescindible al menos visitar la catedral y el monasterio de San Juan de los Reyes

12. Ávila, la austera castellana

Esta ciudad castellana, sobria y conventual, bien merece una visita. Rodeada por una de las más increíbles murallas románicas que se conservan en el mundo, Ávila presume sobre todo de este cinturón defensivo de más de 2 kilómetros de longitud, con 87 torreones y 9 puertas.

Cercada por un duro clima, Ávila conserva auténticas joyas de su legado judío, cristiano y mudéjar, como la basílica de San Vicente o la catedral del Salvador. Pero si por algo ha sido conocida siempre la ciudad es por el recuerdo de Santa Teresa, que todavía hoy impregna el carácter de la ciudad y puede apreciarse en sus numerosos conventos y monasterios.  

13. Alcalá de Henares, universitaria y cervantina

Ciudad universitaria, patria natal de Cervantes y a un paso de Madrid, Alcalá es todo un descubrimiento, incluso para muchos madrileños que ignoran que la ciudad nació con los romanos y fue centro de convivencia de las culturas musulmana, judía y cristiana durante muchos siglos.

Su casco histórico esconde joyas como la universidad renacentista, donde cada año se entrega el Premio Cervantes, la Catedral Magistral, el Corral de Comedias o la casa natal de Cervantes, convertida en museo. También pueden visitarse restos de la antigua ciudad romana y pasear por una calle mayor bajo soportales, con traza medieval pero construida sobre una antigua calzada romana.

Segovia, con su famoso Acueducto al fondo.

14. Segovia, del acueducto al alcázar

Todos conocen su famoso acueducto pero la silueta más reconocible de Segovia es la del alcázar, que inspiró incluso a Walt Disney el diseño del castillo de algunas de sus películas como el de La Bella Durmiente.

Y desde el acueducto, una de las más importantes obras de la ingeniería romana en España, hasta la silueta medieval del alcázar, Segovia se despliega como un agradable conjunto de iglesias románicas y góticas, torreones, plazoletas y monasterios, con una catedral gótica, una imprescindible plaza mayor con soportales y un ambiente cultural único. Por no mencionar sus famosos fogones, a los que acuden cada fin de semana miles de aficionados al buen comer.

15. San Cristóbal de la Laguna, colonial y universitaria

La Laguna posee uno de los cascos históricos mejor conservados de Tenerife y es un perfecto ejemplo de ciudad colonial no amurallada, con callejuelas empedradas, casas de mercaderes y mansiones con voladizos de madera. 

Su arquitectura local y su singular diseño se idearon originalmente como modelo para muchas ciudades americanas. Aunque tiene un aire antiguo, es una de las ciudades más animadas y divertidas de las islas, con un agradable ambiente universitario. Entre sus monumentos destacan la iglesia y convento de San Agustín, la catedral, la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, el Real Santuario, la casa Salazar y el ayuntamiento, entre otros rincones que han merecido la calificación de Patrimonio de la Humanidad. 

Para más información:Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

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