Nos adentramos en Valencia por tramos virados para redescubrir Cofrentes, Cortes de Pallás, Dos Aguas y Millares a bordo del Mercedes-Benz GLC 220 d 4MATIC Coupé

  • Hey, Mercedes”.
  • ¿En qué puedo ayudarte?, contesta al instante el asistente MBUX.
  • Me gustaría realizar una ruta por las localidades de Cofrentes y Cortes de Pallás, por Dos Aguas y Millares. ¿Qué me aconsejas?
  • El Mercedes-Benz GLC 220 d 4MATIC Coupé, un SUV ágil y deportivo, elegante y rutero.
  • Perfecto, allá vamos.

Cofrentes, mecida por los ríos Júcar y Cabriel, la Confluentum romana, sorprende al visitante con dos permanentes bocanadas de un denso humo blanco, arrojadas al cielo por la central nuclear. El otro referente es su castillo, una fortaleza construida con roca basáltica hace unos 900 años. La localidad conserva los restos, en el Cerro de Agras (484 metros), del único volcán que puede ser visitado de la Comunidad Valenciana. Y, para deleite de los senderistas, unos 57 kilómetros en los que podrás acercarte también al Monte Alcola, atravesar el Valle de Sácaras, hasta tocar techo en el Cinto Cabra, a 1.107 metros, o recibir las aguas termales del Balneario de Hervideros. O, por qué no, realizar un singular crucero fluvial por el Júcar desde Cofrentes a Cortes de Pallás.

El castillo de Chirel se sitúa a 632 metros. Fotografía: Rafael de Otero-Sevilla.

Para arribar a Cofrentes, desde Valencia, lo hacemos por la A3 hasta Requena, donde enlazamos con la N-330, atravesando viñedos y pagos de la memorable DO ché con nuestro Mercedes GLC 220d 4Matic Coupé, el SUV mediano premium ideal, que deslumbra por su diseño y atrae miradas a su paso.

Ascensión al castillo de Chirel

A bordo del Mercedes nos acercamos, tras Cofrentes, a las estribaciones del Castillo de Chirel (632 metros). Aparcamos cerca de la carretera, entre pinares, e iniciamos una ascensión de media hora hasta la imponente atalaya. Unos 4 kilómetros de subida y bajada. Desde Cortes de Pallás no podemos acceder debido al hundimiento de la calzada, hace ya casi cuatro años. Sí, y así continúa. Sencillamente, la carretera comida aparece ante ti, sin previo aviso.

Los orígenes del castillo de Chirel son musulmanes. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

El Castillo de Chirel reposa magia. Sin embargo, aún tiene pendiente una implacable reconstrucción y restauración. Aunque los restos visitados proceden del Siglo XV, sus orígenes son musulmanes. Controlaba, a la perfección, el tráfico fluvial que soportaba el río Júcar en la Edad Media. Las crónicas lo mencionan durante la revuelta de Al-Azrak contra Jaime I. En 1349 reaparece en un documento en el que se solicita abastecimiento de víveres junto con las fortalezas de Chiva, Gestalgar y Olocau.

En el Siglo XVII tuvo un papel protagonista durante la expulsión de los moriscos, bajo el mandato del barón de Cortes de Pallás. Fue centro de operaciones contra las guerrillas sublevadas en la Muela de Cortes. En 1748 el Castillo de Chirel fue destruido por un gran terremoto. Hoy, imponente, nos deleita con unas vistas envidiables sobre los fiordos que contienen, embalsada, el agua, y nos invitan a subirnos, con muchísima precaución, a los miradores naturales.

Vista de los fiordos desde el castillo de Chirel. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

Seguridad y comodidad

¿Cómo se puede frenar la siniestralidad en carretera, producto de distracciones, del manejo del teléfono y/o el navegador? Con soluciones como el asistente MBUX, Mercedes-Benz User Experience. Un sistema multimedia en el que la máquina se adapta a ti. Y aprende de ti. ¿Sientes calor? Baja la temperatura. ¿Necesitas hacer una llamada? “Hey, Mercedes, llama a…”. ¿Quieres ir a una dirección concreta? Dísela y el sistema te lleva…

De esta manera, Mercedes elimina las distracciones… aunque siempre dependerá de ti y de tu educación al volante. El Mercedes GLC 220d 4Matic Coupé nos abre la puerta de un control táctil del vehículo desde los propios mandos del volante, la pantalla táctil central del salpicadero y del touch colocado al lado del reposabrazos. Inteligencia artificial y realidad aumentada que te mostrarán que nunca fue tan sencillo llegar a tu destino. Para que nunca más te equivoques con una salida, cambio de vía, de calle. Tienes la indicación señalizada y apoyada en las propias cámaras del vehículo.

El Mercedes GCL 2020 es puro diseño y potencia. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

Unas cámaras que son clave para el nivel de conducción autónoma nivel 2 que monta la unidad probada. Cuando transitamos por una carretera bien pintada, el vehículo se sitúa en el centro del carril. Sigue las líneas, acelera o frena dependiendo del vehículo que le precede. Lee las señales de tráfico y adapta la velocidad a la carretera, las curvas o las rectas por donde transitas. Cambia de carril cuando así se lo señalas. Quizás, la primera vez que pruebes el sistema, te produzca inseguridad. Luego se te hará imprescindible en tu día a día. ¿Te imaginas circular por una zona de niebla en la que casi no ves físicamente y, en cambio, tu coche sí?

Interior del Mercedes 220 GLC, frente a un naranjo. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

La ruta nos llevó por más carreteras viradas a Cortes de Pallás, con su omnipresente embalse. Un pueblo al que podríamos habernos acercado también si el crucero fluvial hubiera estado en funcionamiento. Pero, la temporada aún no había comenzado durante la presente ruta. Y el cierre preceptivo durante varias semanas de la hostelería en la Comunidad Valenciana impidió degustar la gastronomía local. Regresaremos algún otro día a Casa Fortunato, en Cortes, para sucumbir a su gazpacho manchego. O a Venta de Gaeta, para un buen picoteo.

Que mejor homenaje al color rojo jacinto metalizado del Mercedes que con una memorable paella roja de ‘carrabiners/rotxos’ de la zona. Fotografía: RdO-S.

Como no pudo ser, homenajeamos al color rojo jacinto metalizado del Mercedes GLC 220d 4Matic Coupé con una memorable paella roja de carrabiners/rotxos encargada para degustar en casa (Arrosseria l’Alquería, Torrent). El mejor remate para una conducción divertida y precisa por tramos virados (dependiendo de tus preferencias, de más economía o sport, puedes elegir entre 4 tipos de conducción). Con un coche confortable, que monta un motor elástico, potente, con un consumo equilibrado de poco más de 7 litros de gasoil durante la prueba, y caja de cambios automática 9G-Tronic. Su sistema de tracción 4Matic nos permite acercarnos a pistas sin asfaltar, o patear hielo y barro.

La ruta nos permite caminar junto a huellas de dinosaurios. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

Continuamos ruta, al día siguiente, por Dos Aguas, en la comarca de la Hoya de Buñol, embriagados por las carreteras viradas y las hoces por donde serpentea el río Júcar. Tras él, Millares. Hasta que nos topamos con el Parque Cultural Bicorp-Millares en la Rambla del Tambuc. Aquí podemos observar y caminar junto a huellas de dinosaurios o icnitas (huellas dejadas en sedimentos o rocas).

Dinámico y ágil, así es el Mercedes GLC 220. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

Y finalizamos ruta y prueba con un fantástico sabor de boca. Memorizada en nuestra retina su elegante silueta. Un coche preparado para devorar kilómetros. Dinámico y ágil. Cómodo y confortable. ¡Te encantará! Toda una experiencia que conjuga a la perfección la fuerza del vehículo probado y la fuerza de un paisaje envolvente y embriagador.

Para más información:

El Mercedes GLC 220d tiene un comportamiento excepcional en todo tipo de terreno. Fotografía: R. De Otero-Sevilla.

Ficha técnica Mercedes GLC 220d 4MATIC Coupé:

  • Cilindrada: 1.950 cm³.
  • Combustible: Gasóleo.
  • Potencia: 194 CV.
  • Consumo durante la prueba: 7,1 l.
  • Medidas:
    • Longitud: 4.731 mm.
    • Anchura: 1.890 mm.
    • Altura: 1.602 mm.
  • Volumen del maletero: 500 l.

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Rafael de Otero-Sevilla

Por Rafael de Otero-Sevilla