La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha actualizado la información “Comer pescado es seguro y saludable. La anisakiasis es fácil de evitar”, en sus formatos de tríptico, cartel y vídeo que se encuentran disponibles en la web para adecuarlo a la evidencia científica más reciente disponible.


El anisakis es un parásito que puede encontrarse en el pescado y en los cefalópodos (calamar, pulpo, sepia,…) y provocar alteraciones digestivas, la denominada anisakiasis, así como reacciones alérgicas que, en ocasiones, pueden ser graves. La anisakiasis solo se puede contraer si se come pescado o cefalópodos parasitados crudos o sometidos a preparaciones que no matan al parásito.

¿Cómo evitarlo?

Compre el pescado limpio y sin vísceras. Si no lo está, quítele las vísceras lo antes posible.

La cocción, fritura, horneado… son preparaciones que destruyen el parásito, cuando se alcanzan los 60° C de temperatura por lo menos durante un minuto en toda la pieza. A modo orientativo, una pieza de unos 2,5 cm de grosor, habría que cocinarla 10 minutos en total (dándole la vuelta a los 5 minutos). Si come el pescado crudo o sometido a preparaciones que no matan al parásito, deberá congelarlo.

Para poder congelar en casa, su frigorífico debe alcanzar una temperatura de –20 grados o inferior y mantener el producto congelado durante cinco días. Esta temperatura solo se alcanza en frigoríficos de tres estrellas (***) o más. Si su frigorífico tiene menos de tres estrellas compre el pescado ya congelado.
 

No es necesario congelar

Las ostras, mejillones, almejas, coquinas y demás moluscos bivalvos. Los pescados de aguas continentales (ríos, lagos, pantanos…) y piscifactorías de agua dulce como, por ejemplo, las truchas o las carpas.
Las semiconservas como las de anchoas (en envase metálico, de vidrio u otras presentaciones).
Los pescados desecados salados de manera tradicional, como el bacalao o las mojamas.

La legislación europea y española obliga a que los productos de la pesca no se pongan a la venta con parásitos visibles. Además, los establecimientos que sirven co­mida a los consumidores finales o a colecti­vidades o que elaboran estos productos para su venta al consumidor final, deben garanti­zar que los productos de la pesca para consu­mir crudos o tras una preparación que sea in­suficiente para destruir los parásitos han sido previamente congelados en las condiciones establecidas por la legislación.

La legislación nacional obliga también a dichos establecimientos a poner en conoci­miento de los consumidores que los produc­tos de la pesca para consumir crudos o tras una preparación que sea insuficiente para matar a los parásitos, han sido sometidos a congelación. Si no dispone de esta informa­ción, el consumidor la puede solicitar.

Alimentaria / viajarymuchomas.com