España ofrece todavía muchas calas y playas casi vírgenes donde poder disfrutar con tranquilidad y sin gente alrededor

Verano, vacaciones, descanso, disfrute… y playa. Si pensamos en vacaciones de verano, la playa figura entre los lugares preferidos de destino para muchas personas. Sin duda, estar delante del mar es uno de los mayores placeres que hay, aunque a veces nos gustaría que hubiera menos gente para relajarnos a tope. La pandemia ha evitado las aglomeraciones de otros tiempos, pero todavía nos gustaría más espacio libre. Y por esa razón, Fotocasa ha recopilado el top 8 de las playas menos turísticas de España para disfrutar del mar y la arena con absoluta calma y tranquilidad.

Aquí te presentamos algunos de los destinos sin turistas que no puedes perderte.

1. Playa del silencio (Cudillero, Asturias)

Está situada en la costa occidental de Asturias, a 15 kilómetros de Cudillero, y es una de las playas más bellas y especiales del Cantábrico. 

Aunque también se la conoce como playa d’El Gavieiru, su nombre más habitual es playa del Silencio, porque es un remanso de paz y tranquilidad sin igual, en el que reina el silencio por encima de todo. 

Está rodeada por impresionantes acantilados en forma de concha, que permiten disfrutar de esta playa de apenas 500 metros de longitud sin turistas ni demasiados autóctonos. Un auténtico oasis que hay que visitar, como mínimo, una vez en la vida.

2. Playa de Bolonia (Tarifa, Cádiz)

Está considerada una de las mejores playas de España y no es para menos. A lo largo de sus 4 kilómetros encontramos arena fina, aguas cristalinas e, incluso, una duna gigante, que nos transportan al mismo Caribe.

La playa de Bolonia es la continuación natural hacia el sur de Zahara de los Atunes. Se encuentra a solo 20 minutos de Tarifa, la cuna del surf, y a poco más de una hora de Cádiz capital. Además, está junto a las ruinas de la antigua ciudad romana Baelo Claudia, que permiten completar esta increíble escapada.

Playa de Los Caballos (Cuchía, Cantabria)

A menos de 30 kilómetros de Santander, en el pueblo de Cuchía, en Cantabria, se encuentra esta pequeña playa de solo 400 metros, pero que sin duda merece la pena visitar. Se trata de un arenal rodeado de grandes acantilados que lo amurallan y lo protegen, para ofrecer un lugar que conserva su encanto como el primer día.

Su belleza y pureza tienen mucho que ver con su difícil acceso. Y es que, además de estar mal señalizada, para llegar hay que andar un kilómetro por un estrecho sendero, desde el pueblo de Cuchía.

4. Playa de Cofete (Fuerteventura, Canarias)

En el sur de Fuerteventura, dentro del Parque Natural de Jandía y de sus conocidísimas montañas, se encuentra la playa de Cofete, una de las más bellas y salvajes de las islas Canarias (también en la imagen principal).

Se trata de un arenal de más de 13 kilómetros, rodeado de la naturaleza que caracteriza una de las islas más especiales del archipiélago. Está alejada del pueblo, por lo que está muy poco concurrida. Además, como ocurre con la anterior, su difícil acceso hace que conserve toda su pureza sin igual.

6. Cala Escorxada (Menorca, Baleares)

Menorca es especial en todos los sentidos. Se trata de una de las islas más bellas de todo el mundo; de hecho, son pocos los que no la comparan con cualquier isla paradisíaca del Caribe.

Entre sus playas destaca una muy pequeña, de muy difícil acceso y aislada de cualquier núcleo urbano: Cala Escorxada. Esto la convierte en una de las más tranquilas de toda España que, además, destaca por su arena fina y blanca y su agua de color turquesa, tan típica de la costa sur de Menorca.

La cala se encuentra dentro de un Área Natural de Especial Interés, que abarca desde Binigaus hasta Cala Mitjana.

6. Cala Estreta (Palamós, Girona)

La Cala Estreta, que significa estrecha en catalán, haciendo referencia a su forma y tamaño (mide poco más de 100 metros), se encuentra en Palamós, en Girona, y es sin duda una de las calas más recónditas, fascinantes y cristalinas de la Costa Brava.

Se halla en un entorno absolutamente natural. No hay ni una sola construcción: ni casas, ni chiringuitos, nada. No es fácil acceder a ella, de hecho, hay que caminar unos 20 minutos para poder llegar.

Como sucede con otras calas de esta zona, al estar escondidas quedan alejadas de las masas de turistas, incluso en pleno verano. 

7. Cala Fonda (Tarragona)

Los que alguna vez han visitado esta playa la comparan con los mejores arenales de Hawái, por lo que se la conoce con el sobrenombre de Playa Waikiki.

Cala Fonda está situada a poco más de 5 kilómetros de Tarragona, pero a pesar de esto sigue manteniendo su pureza y tranquilidad. Está rodeada por el conocido como bosque de la Marquesa y hay que caminar casi 20 minutos para poder alcanzarla.

Una vez allí, podremos disfrutar de esta increíble cala de poco más de 200 metros, de arena fina y sus aguas cristalinas. Un oasis muy cerca de la ciudad.

8. Cala dels Testos (Benitachell, Alicante)

Al norte de la provincia de Alicante, protegida por los acantilados de la costa de El Poble Nou de Benitatxell, se esconde la Cala dels Testos, una de las pocas playas de toda la Costa Blanca que se mantiene en estado puro. 

Y es que ya sabemos que en Alicante se encuentran algunas de las playas más conocidas y transitadas de toda España, como Benidorm o Calpe. Sin embargo, la que nos ocupa conserva toda su pureza, en parte, gracias a su difícil acceso por tierra. Uno de los mejores ejemplos de playas secretas y maravillosas de toda España.

Estas 8 maravillas de la naturaleza demuestran que todavía existen en España playas vírgenes y alejadas de la muchedumbre; destinos sin turistas donde relajarse y disfrutar en plena naturaleza.

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