Desde Canarias a Navarra, pasando por Castilla y León y Galicia, España ofrece una diversidad de paisajes indescriptibles

Los deseos de viajar y disfrutar de otros paisajes diferentes van en aumento a medida que la pandemia se prolonga en el tiempo. Todos queremos que el proceso de vacunación masiva se agilice en la medida de lo posible para poder planificar nuestras próximas escapadas. Son muchos los destinos y rutas que descubrir o, incluso, realizar de nuevo. Y sabemos que la naturaleza y los lugares al aire libre forman parte de nuestras preferencias. Por ese motivo, hemos acudido a Escapada rural para seleccionar 5 paisajes que nos deberías visitar alguna vez en cuanto las restricciones por el Covid lo permitan.

Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote, Canarias

1. Parque Nacional de Timanfaya, Lanzarote

Al suroeste de Lanzarote, este parque es conocido por ser una de las mejores muestras de paisaje volcánico que regala la naturaleza. Sus montañas de fuego peladas, la ausencia de vegetación, los ocres y los óxidos, la textura del horizonte, el viento desnudo y los cráteres harán que prácticamente te sientas en Marte.

Según testimonio del párroco Lorenzo Curbelo, la tierra tembló en Timanfaya en 1730, “Y una enorme montaña se levantó del seno de la tierra». Desde entonces, el paisaje se fue transformando. Para conocerlo, la Ruta de los Volcanes es un itinerario de 14 km. en “guagua” que parte de Las Montañas del Fuego y recorre los enclaves más característicos del parque. Imprescindible si es tu primera vez.

2. Las Médulas, León

Estas colinas rojizas salpicadas de vegetación que encontrarás en El Bierzo en la provincia de León, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1997 por considerarse un paisaje cultural. No son formaciones caprichosas de la naturaleza, sino que son el resultado de la mayor explotación aurífera a cielo abierto de todo el Imperio romano.

Los trabajos de extracción debieron ser espectaculares y acabaron modelando lo que vemos hoy en día desde el popular mirador de Orellán. Hay un aula arqueológica donde se explica toda historia del lugar y varias rutas que podrás hacer por libre o bien guiadas por el Centro de Recepción de Visitantes.

3. Dunas de Corralejo, Fuerteventura

Un paisaje binario: ocre y azul, arena y mar. Un desierto inmenso que no contento con alcanzar el horizonte va a la búsqueda del Atlántico. Si recuerdas la película Lawrence de Arabia, te faltará poco para imaginar a Peter O’Toole corriendo en un desbocado dromedario con el sable alzado. El viento alisio va moldeando este inmenso campo dunar que se extiende a lo largo de casi 10 kilómetros.

Las Dunas de Corralejo se ubican al norte de Fuerteventura en el municipio de La Oliva y son las más grandes del archipiélago canario. Las playas que te encontrarás en el parque son paradisíacas. Eso sí, cuidado con el viento. Sólo hay que decir que desde 1987 se viene celebrando en noviembre el popular Festival Internacional de Cometas. Entonces, el paraje se llena de otros muchos más colores además del de la arena y el mar.

4. Playa de las Catedrales, Galicia

Resulta que en ocasiones a la naturaleza le da por jugar a la arquitectura. Es entonces cuando de las formaciones rocosas esculpe arcos, naves, pilares y arcadas sorprendentes. Eso es lo que ocurre en esta maravilla natural de Ribadeo, Lugo.

Está considerada como una de las playas más espectaculares del mundo, aunque en ella no encontrarás el mejor lugar para el baño o tumbarte en tu toalla. Más bien, está muy concurrida de gente que llega a esta playa a disfrutar de su monumentalidad, igual que si fuera una catedral… ¡Y de ahí su nombre! Para bañarse hay arenales próximos más aptos. Sobre todo, tienes que tener en cuenta el ciclo de las mareas y visitarla con la marea baja. De lo contrario, el arenal prácticamente desaparece engullido por el Cantábrico.

5. Bardenas Reales, Navarra

Navarra tiene su propio Monument Valley en el paisaje semidesértico del Parque Natural Bardenas Reales, declarado reserva de la biosfera de la UNESCO. Los cabezos, así se llaman a las formaciones de yeso, arcilla y areniscas modeladas caprichosamente por el viento, se encuentran repartidas por el parque. Tal vez la más famosa, la de Castildetierra, te suene de haberla visto fotografiada en multitud de lugares.

Tienes diferentes sectores por donde aventurarte, pero el principal es el denominado Bardenas Blancas. La singularidad de estos paisajes ha llamado la atención de muchos directores que los han convertido en escenarios para sus películas o series de televisión, como ‘Juego de Tronos’. La visita se realiza por pistas de tierra que podrás recorrer en vehículo de motor y también, siguiendo las rutas marcadas, haciendo senderismo o en tu bicicleta BTT.

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