Una inversión pública de 680.000 euros permitirá adecentar las ruinas de Castrotorafe y saldar una deuda con los importantes restos arqueológicos e históricos de la provincia

Las ruinas y el despoblado de Castrotorafe recibirán una inversión de 680.000 euros fruto del acuerdo de colaboración entre la Junta de Castilla y León y la Diputación de Zamora. Las obras de mejora se acometerán en tres fases, según el acuerdo alcanzado hoy entre el consejero de Cultura y Turismo, Javier Ortega, y el presidente de la institución provincial zamorana, Francisco José Requejo, informa el Ejecutivo regional.

La Diputación de Zamora ha comprometido una partida de 50.000 euros para la intervención en una primera fase, seguida de una segunda fase que llevará a cabo la Consejería de Cultura y Turismo con una inversión de 380.00 euros y una tercera fase de intervención conjunta entre ambas instituciones, con un coste de 250.000 euros.

Las ruinas de la antigua ciudad de Castrotorafe se ubican en el término municipal de San Cebrián de Castro y muy próximas al pueblo de Fontanillas de Castro, en la Vía de la Plata. Popularmente denominadas como ‘Zamora la vieja’, el emplazamiento medieval, de carácter defensivo, data del siglo XII. Surgido a orillas del río Esla, pegado a lo que ahora es el embalse de Ricobayo, ha sido objeto de numeras investigaciones arqueológicas a lo largo de las últimas décadas, pero su estado de conservación es más bien ruinoso.

La inversión permitirá adecentar unas ruinas de enorme importancia histórica y que en sus tiempos fue paso entre Castilla y Galicia. Son varios los investigadores que radican en la zona un antiguo poblado romano, en concreto, la mansión Vico Aquario. Pero fue en el año 1129 cuando Alfonso VII de León y su mujer Berenguela de Barcelona le conceden el fuero de Zamora y delimitan su alfoz a la fortificación. Posteriormente, en 1176, la Orden de Santiago recibe Castrotorafe como donación real, configurándose en ese momento como villa, con una superficie de 10 hectáreas.

Las ruinas de Castrotorafe se sitúan en el término municipal de San Cebrián de Castro, Zamora.

Los historiadores creen que fue el infante Don Juan quien mandó construir en torno al año 1319 el castillo, con un doble muro en escuadra, del que ahora se conserva el frente sur, con tres torres, y el inicio del frente este con la puerta principal, según recoge la web de Turismo de Castilla y León. La torre del ángulo era posiblemente la torre del homenaje y sólo se conserva una pared en la que se abre la puerta de ingreso. Poco después, la encomienda de Castrotorafe volvió a la Orden de Santiago.

Castrotorafe recuperó repentinamente el protagonismo estratégico durante la guerra de Sucesión de Enrique IV, que enfrentó a los futuros Reyes Católicos con la princesa Juana y su esposo, Alfonso V, rey de Portugal.

En el S.XV empiezan las obras de refuerzo del castillo, adaptando la vieja fortaleza del XIV al empleo de la artillería. Hasta mediados del siglo XVI el castillo debió encontrarse en relativas buenas condiciones e incluso, a principios del XVII se seguían haciendo reparaciones. Pero luego fue abandonado hasta presentar progresivamente un estado de ruina.

En su mayor parte en ruinas, se vislumbran todavía la cerca, el castillo y la iglesia, saqueada por las tropas napoleónicas. Es Monumento nacional por decreto de 3 de junio de 1931 y figura como Bien de interés cultural en la categoría de Zona Arqueológica.​

El consejero Javier Ortega (izda.) junto al presidente de la Diputación de Zamora, Francisco José Requejo, reunidos hoy. Fotografía: Junta de Castilla y León.

Hoy en día, el monumento se puede visitar con acceso libre y actualmente es uno de los lugares más preciados de la provincia de Zamora tanto para los amantes de la arqueología como de la fotografía, dado su emplazamiento a orilla del embalse y el colorido natural que lo rodea.

Sus murallas han acogido conciertos de música tradicional y los vecinos de la zona han sido siempre los principales valedores de unas ruinas que han despertado el interés investigador no sólo de historiadores y arqueólogos de España, sino de otros países, incluso venidos desde Rusia.

Ahora, la nueva inyección económica acordada por la Junta y la Diputación de Zamora paliarán, al menos, una deuda pendiente con los vestigios históricos de una comarca llamada a ser uno de los principales atractivos turísticos de la provincia y de Castilla y León por su diversidad y un singular ecosistema, dignos de admirar y preservar.  

viajarymuchomas.com