Tierra de Campos y sus más de 160 pueblos ofrecen un museo al aire libre de una arquitectura popular inigualable

El paisaje de Tierra de Campos se extiende por una parte de las provincias de Palencia, Valladolid y Zamora y un pequeño espacio de la provincia de León. Una zona básicamente llana caracteriza por la sobriedad de los materiales de construcción: agua, tierra… barro. Una mezcla que da lugar a la imaginación más variopinta en las formas para hacer de los palomares toda una muestra al aire libre de la arquitectura popular.

Los palomares forman parte de la arquitectura popular de Castilla y León
Palomar en Villavicencio de los Caballeros, Valladolid. Fotografía: Eduardo Margareto.
Imagen de wikipedia que muestra en color rojo la comarca de Tierra de Campos, en Castilla y León.

En cuanto a las formas, los hay circulares, poligonales, cuadrados… pero todos tenían en su origen la misma funcionalidad: alimentación (cría del pichón de paloma) y abono (la palomina es uno de los mejores nutrientes para el cultivo de los campos). Forman parte indisoluble del paisaje de esa amplia zona que abarca unos 4.500 kilómetros cuadrados y más de 160 pueblos de las provincias mencionadas.

Los palomares pueden tener patio, como el de la imagen. Fotografía: E. Margareto.
La cría del pichón de paloma es una de las funcionalidades de los palomares.

Sus formas nos pueden recordar a pequeñas plazas de toros, palacios árabes, pagodas orientales… Diríase que no hay ninguno que sea igual a otro, ni siquiera en sus colores: rojizos, blancos, marrones… Los hay con patios, sin ellos, con ornamentación o sin ella, evidenciando las diferentes influencias artísticas de los distintos períodos.

Las formas de los palomares son toda una muestra de la arquitectura popular. Fotografía: E. Margareto.

Ahora muchos de ellos presentan graves deterioros de conservación, hasta el punto de que una parte acaba desmoronándose para volver, curiosamente, a la esencia de la que emergieron en su día: la tierra.

La comarca de Tierra de Campos la ocuparon los vacceos antes que los romanos y los godos y fue frontera entre la España cristiana y musulmana y también de los reinos de Castilla y de León.

No fue hasta el siglo XVIII cuando aflora la auténtica cultura del palomar, siempre ligada a las tareas inherentes al campo y al modo de vida de los habitantes de esta amplia comarca.

Palomar en Barcial de la Loma, Valladolid. Fotografía: E. Margareto.

Son, sin duda, un atractivo turístico a cuidar y difundir. Incluso como parte del Camino de Santiago, ahora en plena celebración del Año Jacobeo. Y sin desdeñar las ayudas a la restauración que han lanzado en estos años las diputaciones de las provincias que comparten Tierra de Campos, lo cierto es que su futuro sigue siendo una incógnita, salvo algunas excepciones. Varias son las voces, de hecho, que abogan por medidas de conservación que permitan preservar estas construcciones autóctonas, un legado cultural y social diferenciador, especialmente en Castilla y León.

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