Un turista se hace un selfie en una zona de naturaleza de Castilla y León

Todo viaje tiene un epílogo: compartir nuestra experiencia con los demás; publicar una o más fotografías en nuestras redes sociales preferidas

El medio rural de la comunidad autónoma más grande de España ofrece muchos lugares pintorescos y muy ‘instagrameables’

Todo viaje supone ampliar nuestro conocimiento y experiencia. Y, como tal, contiene tres fases: cuando lo soñamos, lo realizamos y lo contamos. En esta última fase, la de contarlo, mucho tiene que ver el relato verbal a nuestros amigos y familiares, pero si queremos tener verdadero alcance existe la herramienta perfecta: publicar selfies en nuestras redes sociales preferidas. 

En este ámbito de la fotografía, Instagram se ha convertido en una aplicación de éxito, sin menospreciar otras plataformas más proclives al vídeo como son TikTok y YouTube.  

Una turista fotografía el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Salamanca.

En definitiva, se trata de compartir esos recuerdos y vivencias de un viaje y, por ello, os proponemos 7 destinos del medio rural de Castilla y León muy instagrameables para que tengas el mejor recuerdo de esa escapada que ya forma parte de tu alma viajera y, de algún modo, del mundo mundial a través de las Redes.

Para que tu selfie sea perfecto te apuntamos varios consejos de la mano de Escapada Rural.

  • Cuida el horizonte: certifícate de que tu foto tiene la alineación correcta, es decir, que el horizonte -el centro de nuestra fotografía- no esté torcido. A ojo humano es muy molesto ver que la imagen esté inclinada, por eso es importante que cuides que esté recto;
  • Utiliza luz natural: la luz natural es la mejor iluminación que podemos utilizar en las fotografías. Evita utilizar el flash para que tus imágenes no salgan demasiado expuestas o ‘quemadas’;
  • Apoya el móvil: si tienes la oportunidad de utilizar un trípode en el momento de hacerse la foto, no lo pienses dos veces. Pero si no tienes, no te preocupes, apoya tu móvil en una superficie estable y así podrás hacerte una foto de cuerpo entero o en primer plano;
  • Cuida el fondo: como estamos de viaje, el fondo no será un problema. Cuida para que cuadre perfectamente en tu imagen.
  • Busca un lugar seguro: no te arriesgues a hacerse el selfie perfecto al borde de un precipicio, ni te saltes las vallas de protección por una imagen. Podemos sacarnos fotos increíbles sin poner en riesgo nuestras vidas o el entorno en el que nos encontramos.

En Viajar y Mucho Más (VYMM) son muchos los lugares y entornos naturales de Castilla y León que nos enamoran. Pero, puestos a elegir, os proponemos los siguientes 7 destinos donde debes ir provisto de tu cámara de fotos o teléfono móvil para que esa imagen que luego subirás a tu cuenta de Instagram sea un auténtico objeto de deseo. 

Bello paraje en Posada de Valdeón, en la vertiente leonesa de los Picos de Euroa.

1. Posada de Valdeón (León) 

El tramo que une Posada de Valdeón con la aldea de Caín es un camino no tan popular, no tan frecuentado, como la archiconocida senda, pero igualmente espectacular porque nos regalará las mejores vistas a los Picos de Europa en su vertiente leonesa. 

Y, para ello, te proponemos comenzar este recorrido en Posada de Valdeón, uno de los 8 núcleos de población que conforman el precioso Valle de Valdeón. Pero antes de partir sucumbimos al aroma a queso azul que impregna el ambiente del pueblo y que procede de la Quesería Picos de Europa.

Te quedarás embelesado ante la decena de hórreos que siguen en pie desde hace más de 100 años. Son todos Bien de Interés Cultural, como lo son también los otros 80 ejemplares que están repartidos por todo el valle. 

Ya con la mochila cargada de queso, adéntrate entre plácidas praderas y frondosos bosques para ir acercándote, poco a poco, a cumbres de roca caliza en una ruta de unos 10 kilómetros, bastante cómoda y de lo más variada. 

En el camino te encontrás con el Mirador del Tombo. Una cruz de forja y una columna de piedra sobre la que se sitúa la escultura de un rebeco, nos indica que hemos llegado a esta impresionante atalaya que lleva en ese lugar desde 1964 y que fue erigida en memoria de Julián Delgado Úbeda, una de las grandes figuras del montañismo del siglo XX. 

Una placa identificativa nos ayuda a interpretar cuáles de las cumbres más características del macizo Central son visibles desde allí. Tras varias o muchas, mejor dicho, fotografías para capturar tanta belleza, regresas a la senda. Tu próxima parada: el Chorco de los Lobos, un llamativo sistema en forma de embudo y con final en un pozo circular, que antaño era utilizado por los lugareños para dar caza al lobo. Su último uso tuvo lugar en 1964.

Y de allí a la Ermita de Corona, situada en un claro del bosque, donde se dice, se cuenta, que fue coronado Don Pelayoal comienzo de la Reconquista.

Poco a pocos, irás acercándote a los profundos barrancos y despeñaderos que forma el curso de un río Cares que se descuelgan a nuestros pies antes de llegar a la joya y fin de esta ruta por hoy: Caín, pero eso ya es otra historia.

Peñafiel y su castillo son todo un marco ideal para la fotografía.

2. Peñafiel (Valladolid)

La localidad vallisoletana, sinónimo de buen vino y buen comer, hipnotiza con su emblemático castillo y viñedos que abrazan colinas. Cuna de la Ribera del Duero, Peñafiel es una villa histórica conocida por su castillo del siglo X que preside el núcleo urbano y por su antigua tradición vitivinícola. Situada a 56 kilómetros de la capital, el municipio se levanta junto al río Duero, entre viñedos y surcada en su núcleo urbano por el río Duratón.

El Castillo de Peñafiel comenzó a levantarse en el siglo X, aunque su aspecto actual es producto de las importantes intervenciones que tuvieron lugar durante los siglos XIV y XV. Esta fortaleza medieval fue declarada Monumento Nacional en 1917 y en la actualidad se ha convertido en todo un emblema para el enoturismo de la Ribera del Duero, al encontrarse ubicado en su patio sur el Museo Provincial del Vino.

El Museo Provincial del Vino se instaló en el Castillo de Peñafiel en el año 1999 y desde ese momento se ha convertido en ‘lugar de peregrinación’ para los amantes del turismo cultural y del enoturismo. Una visita al Museo Provincial del Vino es un recorrido por la historia y la cultura del vino que acerca al turista las técnicas de producción y elaboración de alguno de los caldos más afamados del mundo. En la sala de catas es posible realizar una degustación guiada de diversos vinos de la Denominación de Origen Ribera del Duero, así como asistir a cursos y catas profesionales.

Sin duda, el Castillo es un sitio ideal para hacerse un selfie con el fondo de esta fortaleza o bien con una estampa general de la localidad. Pero también te animamos a recorrer la Plaza del Coso de Peñafiel, declarada Bien de Interés Cultural en 1999, es un espacio público creado en la Edad Media para albergar festejos taurinos y continúa teniendo esa función en la actualidad. El recinto está formado por 48 edificios de dos y tres plantas construidos en adobe, piedra y madera, unos materiales que componen un espacio rectangular con dos accesos, uno en el norte y otro en el oeste. Dichos balcones se convierten durante la celebración de las Fiestas de Nuestra Señora y San Roque en palcos desde los que los propietarios del derecho de vistas pueden ver los festejos taurinos. Creada para la celebración de espectáculos taurinos, es utilizada para otros motivos a lo largo del año, como el acto de la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

Peñafiel ofrece al visitante varios lugares mágicos. Entre ellos, destacamos la Iglesia y Convento de San Pablo. En el antiguo alcázar de Alfonso X El Sabio, el Infante Don Juan Manuel levanta en 1324 el actual convento gótico-mudéjar donde se hizo enterrar.

Las casas de Candelada son el perfecto fondo para tu mejor ‘selfie’ en el medio rural.

3. Candelada (Ávila)

La lista de ‘casas más fotografiadas de España’ está bien nutrida. Pero, sin duda, una de ellas se ubica en la localidad abulense de Candeleda.

De pronto, un hashtag que hace referencia a un edificio se viraliza y todos los aficionados a subir sus fotos a Internet acuden a retratarse con las paredes del edificio detrás. En algunos casos, los dueños tienen que poner límites, como en el caso de la conocida como muralla roja de Calpe (en la que se inspiró la serie de Netflix El juego del calamar). El edificio construido por el arquitecto Ricardo Bofill se volvió un imán para turistas por su presencia en Instagram y los vecinos no están muy contentos ante la invasión de su intimidad.

En el pueblo asturiano de Tazones también se encuentra otra casa-golosina para los turistas que buscan edificios singulares: La casa de las conchas. Otra es la singular casa de La Julianeta, la más emblemática del ya de por sí singular pueblo turolense Albarracín y, por supuesto, la casa de las flores que se sitúa en Candeleda, uno de los lugares más atractivos de la provincia de Ávila, ya muy cerca de Extremadura y al sur de la Sierra de Gredos.

Candeleda, medalla de plata de la Capital del Turismo Rural 2023, tiene un microclima tan suave que lo hace apto para visitarlo en cualquier temporada del año. Senderismo, paseos a caballo, en canoa, recorridos culturales por el pueblo y su riqueza arquitectónica la convierten en un destino diez. No olvides visitar la Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción o la Ermita de San Blas, como tampoco debes irte sin conocer el Castro Celta de «El Freillo» en El Raso, yacimiento arqueológico donde los vetones vivieron aproximadamente en el siglo V antes de Cristo.

Irresistible lugar de Las Arribes en Salamanca para hacerse un icónico ‘selfie’.

4. Parque Natural de las Arribes (Salamanca)

El Parque Natural de las Arribes del Duero, con más de 70 kilómetros de recorrido, es uno de los mejores planes turísticos para este verano en Castilla y León y, sin duda, un espacio ideal para los amantes de la fotografía. Además, si lo tuyo es contemplar amaneceres o atardeceres de ensueño te contamos que tienes el balcón perfecto para vivir esta experiencia: el Mirador del Fraile. Una plataforma de vértigo, que se encuentra a 7 kilómetros del pueblo salmantino de Aldeadávila de la Ribera, sobre un saliente que domina el cañón del río Duero y ofrece las vistas panorámicas más cautivadoras del paisaje natural del entorno. Realmente, se asoma a uno de los cañones más espectaculares de España, cuya belleza acalló al mismísimo Miguel de Unamuno. El que forma el río Duero a modo de frontera entre Portugal y la provincia de Salamanca.  

Casi 13 metros de pasarela suspendida a 300 metros sobre las aguas del río Duero. Se trata de una de las atalayas más brutales de Las Arribes del Duero, en femenino, a la que se llega tras una breve caminata de un kilómetro por una pista asfaltada. 

Si tienes vértigo, te impactará por la sensación de vacío a tus pies. Si no lo tienes, te costará despegarte de las espléndidas vistas que regala, sobre todo, al atardecer, la panorámica de un Duero encajonado literalmente entre gigantescas paredes de granito y la imponente presa de Aldedávila, una de las obras de ingeniería civil más destacadas de su tiempo en España. 

El mirador del Fraile es un lugar fantástico para hacerse un ‘selfie’.

Para llegar hasta el Mirador del Fraile, dirígete a Aldeadávila de la Ribera (a 55 km de la capital salmantina), tomando la carretera que conduce al Merendero del Llano de la Bodega. Desde este punto, continúa aproximadamente 600 metros hasta alcanzar el mirador. Este trayecto no sólo te lleva físicamente al balcón panorámico, sino que también te sumerge de manera gradual en la belleza natural que lo rodea.

Las espectaculares fuentes de La Gran de San Ildefonso son todo un atractivo turístico y para los amantes de la fotografía.

5. La Granja de San Ildefonso (Segovia)

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso y sus jardines cumplen este año tres siglos este año 2024 como Real Sitio. Lugar de retiro favorito de Felipe V, quien mandó construir este ‘Versalles español’ en este lugar de la provincia de Segovia al quedarse prendado por la naturaleza y la tranquilidad de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. No en vano, el rey, llamado ‘el animoso’, era nieto de Luis XIV de Francia y había nacido un 19 de diciembre de 1683 en el propio Palacio de Versalles francés.

Sus jardines son de lo más fotografiado por los turistas nacionales e internacionales y el tercer centenario de esta impresionante edificación sus alrededores se celebra con varias iniciativas. Ubicado a unos 13 kilómetros de la ciudad de Segovia y de 80 kilómetros de Madrid, este monumento abre al público este año lugares nunca vistos antes como la Torre del Reloj, los tapices de ‘El Apocalipsis’, las buhardillas donde vivía el servicio o la primera piscifactoría de España. También ha puesto en funcionamiento el Reloj organizado Turco, una joya única en el mundo con un órgano en su interior y hasta 13 melodías. Esta icónica pieza pesa cerca de 2.000 kilos y mide más de 2 metros de altura. 

En otoño comenzará, además, una de las obras más ambiciosas, la restauración de Fuente de la Cascada, la que forma el eje central de los jardines, a la que se destinarán casi 6 millones de euros. Allí un chorro de agua de 37 metros de altura, que lleva 80 años sin funcionar, culminará también los proyectos de reforma con motivo del trigésimo centenario de uno de los espacios más asombrosos del patrimonio español, conocido para muchos visitantes por el espectáculo que tiene lugar cada año con el encendido de un sistema de 14 kilómetros de tuberías del siglo XVIII.

Los juegos de las fuentes son uno de los mayores atractivos del lugar. Realizadas en plomo para ser pintadas imitando bronce y mármol, conforman un sistema hidráulico fue toda una obra de ingeniería que hoy día se conserva a la perfección en su forma original e incluso sigue en funcionamiento. El trazado fue obra de René Carlier, aunque, a causa de su prematuro fallecimiento, el trabajo fue continuado bajo la dirección de los escultores René Fremin y Jean Thierry y el jardinero Esteban Boutelou.

Peregrinos coreanos a su paso por Villalcázar de Sirga.

6. Villalcázar de Sirga (Palencia) 

En este recorrido propicio para el ‘selfie’ perfecto no nos olvidamos de la localidad palentina de Villalcázar de Sirga, parada obligatoria, y obligada, en la etapa del Camino de Santiago que conduce desde un icono del románico palentino como es Frómista a otro como Carrión de los Condes.

A mitad de camino nos sorprende ya desde kilómetros de distancia esta pequeña población, única encomienda de la Orden del Temple en Palencia, por la silueta de una iglesia, de dimensiones catedralicias, que se asoma por encima de un caserío que hoy no supera los 200 habitantes. Y eso que quedó inacabada.

Nos referimos a la Iglesia de Santa María La Blanca, que empezó a construirse a finales del siglo XII, y que puede presumir de contar con uno de los pórticos más espectaculares del gótico en España, con una doble portada, con cinco arquivoltas y un monumental friso de dos alturas. 

Si su exterior impacta, espera a conocer su interior. Imposible no recorrer con la vista ese espectáculo de columnas, de cruce de bóvedas, con sus 308 capiteles, hasta reparar en el impresionante retablo hispano flamenco. 

Las calles y casas de Mogarraz son todo un acicate para la fotografía.

7. Mogarraz (Salamanca)

Este pueblo, protegido por la muralla natural que conforma el Parque Natural de Las Batuecas y Sierra de Francia, no puede resultar más pintoresco. Es el pueblo de las ‘mil’ caras. 

Más de 800 retratos adornan las fachadas de las viviendas para recordar a aquellos vecinos que apostaron por quedarse cuando el éxodo rural era la norma. Son los ‘Guardianes de Mogarraz”.

Todo surgió en 1967 cuando los 388 vecinos del pueblo posaron ante Alejandro Martín, por aquel entonces aviador del Ejército y más tarde alcalde de la democracia de la localidad, para hacerse el DNI o renovarlo. Aquellos negativos cayeron en el olvido, hasta que los encontró su viuda. Medio siglo después, el artista Florencio Maíllo reprodujo en chapa y a gran escala aquellas fotografías y las colgó en las fachadas de la localidad (en cada una de las casas de sus protagonistas) para recordar a sus vecinos. Hasta en la iglesia aparecen los retratos de la gente que no tenía casa.

Este homenaje a la memoria es la seña de identidad de este pueblo, Bien de Interés Cultural, que conserva a la perfección su estructura medieval, con sus calles empedradas, su arquitectura tradicional y sus estrechas calles.

Pero Mogarraz también es bordado serrano. Esta actividad busca el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Pero todo el entorno natural que envuelve a este precioso pueblo es ideal para un ‘selfie’. No te lo pierdas.

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