Lo auténtico se encuentra en pueblos pequeños y en lugares donde el paisaje de la espectacular naturaleza polaca deja asombrado al turista

Por BENITO LEÓN ALONSO

Después de 15 años viviendo en Polonia, en mi lista de lugares que vale la pena visitar en este país centroeuropeo no se halla, curiosamente, ninguno en los que he vivido o habito en la actualidad: Łódz (justo en el centro de Polonia) y la capital, Varsovia, de la que solo destacaría un paseo por sus parques: el de Łazienki, en el centro de la ciudad, y el de Wilanów, a las afueras.

Centro de Varsovia.

En Łódz (la letra ‘z’ lleva acento y se pronuncia más o menos Uúch, pero extrañamente mi teclado polaco no me lo permite o yo no se cómo encontrarlo) sobresale su paseo por la calle Piotrkowska, para dirigirse, desde allí, hacia Manufaktura, junto al palacio Pozńanski. Metafóricamente es como una ciudad ‘Nilo’ con su desembocadura.

Evidentemente, en ambas ciudades, en Łódz como la gran ciudad industrial textil del pasado (ahora sin fábricas) y la otra, como capital del país, podréis encontrar una gran variedad de museos, además  de referencias a la Segunda Guerra mundial.

Trójmiasto esta junto al mar Báltico, en la imagen.

Antes de compartir con todos vosotros mis 5 sugerencias definitivas, si queréis hacer una incursión por el turismo urbano, a pesar de la existencia de otras pequeñas ciudades, evocadoras e interesantes, podéis seleccionar alguno de estos tres destinos o los tres conjuntamente:

1) Trójmiasto: Significa tres ciudades. Engloba Gdańsk (la anfitriona e histórica); Sopot, una especie de Marbella a la polaca, y la tercera ciudad es Gdynia, una ciudad de reciente creación. Como Trójmiasto está junto al Báltico, la mejor época para visitarla es durante el verano.

2) Wrocław: No soy filólogo (aunque sí un gran aficionado a la materia), pero la ‘uve doble’ se pronuncia como una mezcla entre la ‘efe’ y la ‘be’. Sería algo así como ‘Fbrochuafb’. Pero no te preocupes, al principio cuesta un poco. Es justo cuando uno descubre que quienes utilizamos el castellano como herramienta comunicativa estamos sujetos a una serie de limitaciones fonéticas. Nuestra riqueza está en la perspectiva de la acción otorgada por la riqueza verbal, principalmente pretérita. Y es que en el pasado está la clave para entender el presente, incluido el ‘antiturístico’ Covid-19.

Wroclaw es una ciudad que también tiene su encanto.

3) Cracovia – Kraków , Krakufb. Sin duda es la más jaleada. Representa el orgullo polaco. Cerca de esta metrópoli están las minas de sal de Wieliczka (Fbielichka) y el campo de concentración de Auschwitz. Hay otras minas de gran interes, así como, desgraciadamente, otros campos de concentración. Os aconsejo visitar el de Majdanek, cerca de Lublin.

Por si alguno siente curiosidad por mi elección personal y, si tuviera que decantarme por una única de las tres, reconozco que me costaría al haber conocido bien las tres, pero me quedaría en primer lugar con Wrocław.

Cracovia, uno de los destinos polacos que goza de mayor atracción turística.

Todo lo anterior viene a cuento porque en la elección de los cinco destinos que os propongo a continuación hay un sesgo ecológico; es decir, la naturaleza, lo auténtico, vence con claridad a los designios contemporáneos de núcleos abigarrados de personas.

1) Łeba, Ueba. Las Dunas de Łeba. Dunas en polaco se dice wydmy. Creo que la ‘w’ más o menos ya la sabéis leer. Sin embargo la ‘y’ es una mezcla entre las vocales ‘i’ y ‘e’. Se pronuncia más abajo, casi en la garganta. 

Fue aquí, en este lugar, la primera vez que in situ puede deleitarme observando desde las propias dunas un lago cuando miraba a un lado y el mar Báltico, cuando lo hacia al otro lado. Por cierto, de repente, se levantó una ventolera de arena. Estaba solo, pues entonces no se podía pasar a la zona interior de dichas dunas. Los reconozco: yo lo hice, aprovechando que no había nadie alrededor. Tampoco hay que olvidar que, por regla general, el tiempo es bastante inestable. La fortuna en mi caso fue no quedarme allí enterrado entre tanta arena. El azar hizo que la ventura no finalizase, ya que, tras un rato de caminata, me encontré con los restos de un misil perteneciente a la época de la Guerra Fría. Por suerte, acabé dándome un baño en las frías aguas del Báltico.

2) Algunos pueblos costeros como Białógóra, Rogowo y Podładbie. Aunque el mar Báltico no es muy famoso para los turistas, en estos pueblos uno puede experimentar cierta intimidad. En el caso de Białogóra (lugar relativamente cercano a Łeba) me encanta la obligación de recorrer el bosque para acceder a la playa. Es algo más de un kilómetro de recorrido. Podładbie consagra también vegetación y paz, aunque ciertamente con más dificultad para acceder a la playa debido a los descensos empinados. Lo digo por si alguien va con niños pequeños. De Rogowo cabe destacar la combinación de lago y mar.

Bialy Dunajec, un pueblo pequeño muy atractivo.

3) La Región de Mazuria y Warmia con sus lagos y el verdor de sus bosques. Hay muchos lugares de interés: Krutynia, Giżycko, Mikołajki. En la zona baja de la región de Mazuria, menos turística, mi compañera pegó un frenazo cuando, de repente, se cruzó un ciervo en la carretera. La concentración de la hábil conductora evitó la colisión. Sin embargo, los huevos ecológicos que acabábamos de comprar se esparcieron semi batidos por el interior del coche.

Y Ahora nos vamos al sur:

4) Los montes Tatry. (En la imagen principal). En concreto dos parajes. Por un lado, Oko morsike, que se traduce como el ojo marino o el ojo del mar, aunque es un lago de montaña la leyenda decía que estaba conectado al mar, a pesar de su lejanía. La claridad de su agua y su entorno es un regalo para la vista y el espíritu. Por otro, la Dolina Pięciu Stawów o Valle de los Cinco Estanques. Continuamos con una vista emocionante protagonizada por los lagos. Cerca se encuentra también una gran cascada.

5) Biały Dunajec:  Cercano al destino anterior, es un lugar pequeño pero muy atractivo. Da nombre también a un río, el Dunajec blanco, que se puede recorrer en balsa como antaño. Se encuentra junto a diferentes unidades montañosas (Tatry, Beskidy, Pieniny, Gorce…), cada una con identidad propia junto al valle, claro. El río Biały Dunajec luego se unifica con el Carnym Dunajec (el Dunajec negro) para finalmente llamarse sólo Dunajec.

La regiones del este del país poseen también una naturaleza espléndida, como Agustów en la parte noreste del país. Del mismo modo, ubicado en el este, cabe resaltar Kazimierz Dolny o la región sureste de Polonia, que en castellano se dice ‘Subcarpacia’, aunque su nombre podría haber sido el de ‘Galicia’. De hecho, no políticamente, pero sí desde la óptima cultural, se sigue utilizando la denominación histórica de Galitzia. Posee también un gran parque natural (Bieszczady).

Los mercados de antigüedades son famosos en Polonia.

¡Ah,!, por supuesto, ir a Polonia (cuando la pandemia lo permita) y no dejéis de probar su variada y rica gastronomía. Probad las surówka, el bigos, los pierogi, el żurek y, en general, las sopas. Yo os recomiendo mi plato favorito: sopa de remolacha con uszki (barszcz czerwone z uszkami). Y si no hay uszki, podéis comer la sopa con un par de pierogi (empanadillas) con kapusta (col) y grzybami (con setas).

Saludos (pozdrawiam). Adiós (do widzenia).

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