Orbaneja del Castillo, en Burgos, es un atractivo de la naturaleza visitada por miles de turistas al año

El patrimonio natural de la Comunidad no deja indiferente a nadie y prueba de ello son las miles de personas que, a lo largo de todo el año, visitan sus más emblemáticos tesoros “acuáticos”

Que los tesoros naturales que custodia Castilla y León son incontables es innegable. Y que es difícil dar con un lugar en el que no haya atractivo en el que posar la vista, igual. Sus parques y espacios naturales, algunos tan emblemáticos como Picos de Europa o Gredos, junto a otros más desconocidos pero llenos de sorpresas y rincones en los que deleitarse, conforman una propuesta sin igual.

Frente a estos grandes lugares, cuya flora, fauna y paisajes hacen las delicias de miles de personas cada año, figuran otros cuyo encanto y belleza ha logrado también atraer la atención de los visitantes. Y es que, en los últimos años, quizá también gracias a la magia del cine, los espacios dominados por el agua, ya sean manantiales, pequeños ríos, imponentes lagos o grandes deltas se han convertido en lugar de peregrinación para quienes no se resisten a disfrutar de paisajes y tomarse fotos con las que presumir.

El agua es parte de la historia, de la vida y de la personalidad de Castilla y León. El Duero es la columna vertebral de un territorio en el que el agua convierte en únicos algunos lugares conocidos precisamente gracias a ella.

Así que comenzamos el recorrido por los saltos de agua más afamados de la Comunidad.

Orbaneja del Castillo

No se trata en este caso de una consideración subjetiva: esta pequeña localidad burgalesa perteneciente al Ayuntamiento de Valle de Sedano tiene censado medio centenar de habitantes y ha llegado a recibir 5.000 turistas diarios. Así que nunca mejor dicho: cuando el río suena, agua lleva. Y vaya si lleva. El arroyo que atraviesa el pueblo, que parte de la Cueva del Agua y va a descansar en el Ebro tras precipitarse en forma de cascada, es posiblemente uno de los rincones más fotografiados de la Comunidad. Y casi en cualquier época del año.

Tal es el atractivo de la localidad que la masiva afluencia de turistas llegó a provocar problemas de espacio, lo que empujó al municipio a crear zonas de aparcamiento para poder dar respuesta al enorme interés que despertaba y despierta.

Un tesoro en las Arribes

Las Arribes del Duero es paradigma de la riqueza natural de Castilla y León. Y uno de sus grandes atractivos es la cascada del Pozo de los Humos, que deleita al espectador con la caída a lo largo de más de 50 metros de las aguas del río Uces, que tras superar el paisaje rocoso va a desembocar al Duero.

Son cientos las personas que recorren cada año la senda que lleva a la cascada, compartida por las localidades salmantinas de Masueco de la Ribera y Pereña. Entre ellos hubo un insigne visitante, Miguel de Unamuno, quien dejó plasmada su sorpresa ante aquel paisaje, que toma el nombre de la espesa nube de vapor que se crea como consecuencia de la elevada caída del agua.

Parada obligada en Soria

Los visitantes que se acerquen a Soria tienen que hacer parada obligatoria en la Toba de Fuentetoba, a la que casi podría llegarse en un breve paseo de una hora dada su proximidad a la capital. Especialmente atractiva tras una época de lluvias como la que se ha vivido en muchos puntos de la Comunidad en las últimas semanas, se ubica a los pies del famoso Pico Frentes y constituye uno de los tesoros acuáticos más famosos de la provincia.

Además, junto a la cascada, cuyo lucimiento depende de la época del año y, sobre todo, de las lluvias, los visitantes pueden disfrutar de muchos otros rincones, como el arroyo o los pequeños saltos de agua que inundan el lugar y que le confieren un aspecto muy característico y bucólico, especialmente durante el otoño.

Y en la Montaña Palentina

Estratégicamente ubicada en el corazón del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre, en plena Montaña Palentina, la Cascada de Mazobre es otro de los rincones “imperdibles” para los amantes de las caídas de agua.

En este caso, además, el camino de acceso a este singular atractivo nos llevará a disfrutar de un hermoso paisaje adornado con narcisos, peonías, campanillas, enebros, sabinas o brezos, diseminados a lo largo de una senda que no supera los ocho kilómetros de ida y vuelta. La cascada se puede contemplar desde un mirador del que, a su vez, parte un pequeño sendero que baja hasta la base, lo que ofrece un punto de vista distinto e interesante.

La más alta de El Bierzo

Y aunque son muchos más los saltos de agua que poder contemplar, respirar y vivir en Castilla y León, es difícil olvidarse de ‘El Gualtón‘, la cascada más alta de El Bierzo y que, radicada muy cerca de la localidad de Carracedo de Compludo, tiene más de 20 metros de altura.

Pertrechado por una rica vegetación, a este rincón se accede tras recorrer una ruta de cerca de una hora que nos llevará a bordear la ladera del monte y descender para toparnos de frente con la caída de agua, que pronto lograremos ubicar por su característico sonido.

Así que pese a la bajada de las temperaturas, Castilla y León afronta ahora una etapa preciosa: días de frío adornados con un cálido sol que nos permitirán, sin duda, visitar todos estos rincones y muchos más. Porque cada día hay nuevos tesoros que descubrir.

Arancha Jiménez

Por Arancha Jiménez

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