Lobo en Castilla y León

El Ejecutivo central prepara una estrategia para aumentar de 297 a 350 el número de manadas en el país

Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia se oponen y reclaman liderar el plan de conservación de esta especie

Los consejeros de Medio Ambiente y Desarrollo Rural de Castilla y León, Asturias, Cantabria y Galicia han solicitado a la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribero, la suspensión de la inclusión del lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (Lespre). Las cuatro regiones piden liderar la estrategia nacional para la conservación del lobo al contar con la mayor información y el conocimiento necesarios para controlar de manera adecuada la especie y garantizar el equilibrio necesario en su convivencia con el sector ganadero y la actividad humana, informa Ical.

Las cuatro comunidades han constituido un comité técnico para coordinar, de manera conjunta y desde la colaboración institucional, la cooperación y el consenso, las medidas y actuaciones de gestión que llevan a cabo cada una de las cuatro comunidades autónomas en sus respectivos planes de gestión.

Además, argumentan que su rechazo a la especial protección del lobo cuentan con un amplio respaldo que va más allá del consenso social, científico y político que existe en Castilla y León, Cantabria, Galicia, Asturias y , ya que otras autonomías como el País Vasco o Madrid han trasladado su apoyo a la postura de las comunidades ‘loberas’ ante el temor de que la falta de control que supondrá la especial protección del lobo provoque el crecimiento “desmedido” de su población y su correspondiente expansión a otros territorios del país.

Además avanzaron a la ministra Ribera que irán hasta las últimas consecuencias en su defensa de la vigente gestión de la conservación y control del lobo, que desarrollan con buenos resultados y con unas medidas que consideran imprescindibles para hacer frente a los riesgos que conlleva la creciente expansión en población y superficie que ha experimentado el lobo en los últimos 20 años.

Responsables de las comunidades autónomas destacaron que la propuesta del Ministerio supone un gravísimo error basado en el desconocimiento y el desprecio hacia la realidad cotidiana del lobo en aquellos territorios que tienen que asumir el coste económico y social de una gestión que “siempre busca el complejo equilibrio entre la conservación de una especie y la reducción de los daños que ocasiona”.

La estrategia que prepara el Gobierno es que el número de mandas de lobos en España aumenten un 18%, pasando de 297 a las 350 mandas en el año 2030.

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