Las vacaciones suelen ser una oportunidad para desconectar y relajarnos… excepto cuando no lo son

Pues sí, el periodo vacacional no está libre de elementos capaces de estresarnos, por mucho que en teoría tengamos muchas menos obligaciones y responsabilidades ligadas a lo profesional. Y para saber cuáles son las más importantes de entre todas esas fuentes de ansiedad y estrés durante las vacaciones, el portal Psicología y Mente las identifica y aquí te las queremos compartir.

Si algo caracteriza a las vacaciones es precisamente la variedad de formas que puede adoptar, porque ese tiempo libre del que disponemos durante esos días se adapta a todo tipo de preferencias sin que nos veamos limitados por las constricciones del contexto laboral. Sin embargo, si nos centramos en las experiencias vacacionales generadoras de estrés, podemos agruparlas en varias categorías o tipos que resultan relativamente frecuentes. Aquí presentamos un repaso de las más importantes.

1. Frustración e indecisión por no saber qué hacer

Algo tan sencillo como tener dudas acerca de a qué dedicar los días de vacaciones constituye en sí mismo una fuente de estrés. A esto hay que sumarle la presión social por tener unas vacaciones fantásticas, que sean originales o se salgan de la norma, compatibilizando esto con el presupuesto con el que disponemos.

Este problema puede llegar a muchas personas a creer que “pierden el tiempo” si no se van de viaje a un país exótico o muy diferente al suyo, por ejemplo, y que deben estar a la altura de lo que hacen sus amigos y conocidos (que a su vez ha sido filtrado e idealizado a través del uso de redes sociales como Instagram o Facebook).

2. Problemas de coordinación y planificación

Planificar viajes y encuentros familiares, llevar a cabo quedadas cuando a todo el mundo le vaya bien, gestionar imprevistos como la cancelación de vuelos o la pérdida de maletas… Estos aspectos logísticos y aparentemente banales pueden llegar a ser una bomba de ansiedad.

3. Problemas para desconectar del trabajo

Muchas personas tienen problemas para dejar de pensar en sus proyectos y responsabilidades laborales. A pesar de no realizar sus tareas habituales, experimentan una especie de inercia psicológica que las lleva a creer que deben prepararse para trabajar, o bien no dejar de vigilar aquello que han ido logrando durante los meses anteriores.

Por suerte, el hecho de dejar de usar el teléfono móvil del trabajo, no consultar la bandeja de entrada del correo electrónico y viajar a lugares nuevos ayuda mucho a cortar de raíz con la exposición a estímulos que nos hace pensar en nuestra faceta profesional.

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4. Jet lag

El jet lag producido por los vuelos a países lejanos de lugar a una serie de alteraciones físicas, entre las que se encuentra una mayor predisposición a sufrir estrés. Este fenómeno dura varias horas, pero normalmente se desvanece por sí solo a medida que el cuerpo se expone a un nuevo patrón de actividad y de exposición a la luz solar.

5. Falta de sueño de calidad

De un modo parecido al que ocurre con el jet lag, la desestructuración de horarios asociada al hecho de tener mucho tiempo libre suele dar lugar a un exceso de ansiedad por falta de sueño. Para evitar que esto ocurra, es importante no dejar de seguir ciertos horarios aunque nos veamos obligados a seguirlos por la necesidad de ir a trabajar durante ciertas horas del día. Además, el momento en el que nos vayamos a dormir no debería cambiar mucho dependiendo de en qué día de la semana estemos.

6. Conflictos por el reparto de tareas

Entrar en una nueva dinámica de qué hacer durante el día a día puede hacer que algunas familias y parejas discutan acerca de qué responsabilidades debe hacer cada uno. Esto ocurre porque en vacaciones perdemos los referentes y las “rutinas” que han estado en marcha durante el resto del año.

Lo mejor para evitar este tipo de inconvenientes es planificar de antemano cómo será el reparto de tareas, asumiendo que dejar de trabajar va de la mano de nuevas oportunidades para ayudar al resto de la familia.

7. Fatiga por la crianza y el cuidado de los hijos

Como durante las vacaciones las familias con hijos pequeños deben hacer frente a todo tipo de situaciones nuevas a la vez que les cuidan y les educan (ya que pasan todas las horas del día con ellos, al no ir a la escuela), esto puede desencadenar problemas de estrés fácilmente.

Esto ocurre sobre todo en familias muy aferradas a los roles de género, pues la responsabilidad del cuidado de los pequeños de la casa suele ser asignada de manera desigual perjudicando a las mujeres.

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