La gastronomía y el viaje son dos caras de una misma moneda. Los viajes nos descubren otros sabores, al igual que la cultura gastronómica nos conduce por lugares, épocas y costumbres desconocidas. ¿Te imaginas todo eso a la vez en un mismo libro? Pues existe: ‘La vuelta al mundo en 80 sabores’.

Los autores Pierre Bignami y William Navarrete se inspiraron en la famosa obra de Julio Verne y escribieron a una nueva vuelta al mundo, pero no en 80 días, sino en 80 sabores. Se trata de un libro, editado en Francia (Ediciones Emmanuelle Collas), con 80 recetas que los propios autores han degustado en diferentes lugares del planeta. Desde Portugal hasta Corea del Sur, pasando por Arabia Saudita, Tahití, Vietnam o México. Son más de tres décadas de viajes, resumidos en pequeñas crónicas aliñadas con numerosas anécdotas, datos históricos y mucho humor.

Los relatos comienzan con la historia familiar y personal de Bignami, francés pero descendiente de italianos, y cuya abuela materna le inculcó el gusto y la curiosidad por la cocina. En su casa era tradición comer gnoccis, pastas y una torta de acelgas, la primera receta del libro, que puede encontrarse en versión dulce o salada, explica en la radio Rfi. Pero lo que hace a este libro especial es que no es solo un compendio de platillos, sino que las recetas son el pretexto perfecto para abordar la cultura y las costumbres de cada país, sin olvidar las anécdotas históricas.

«Cuando viajo, es esencial ir hacia lo que yo considero que es la estructura de una sociedad, la cocina. Cuando una sociedad está en decadencia, lo último que se pierde es la cocina. Cuba, mi país de origen, donde ha habido una descomposición social, también ha perdido mucho de su cocina tradicional. Por eso mi obsesión, en cada lugar que visito, es descubrir lo más genuino de su patrimonio culinario», comenta William Navarrete.

En “La Vuelta al mundo en 80 sabores”, Bignami y Navarrete no hablan de grandes restaurantes o de alta gastronomía. Más bien, de tradiciones auténticas, de productos locales y de la forma cómo estos dos exploradores gastronómicos pudieron descubrir un sinfín de sabores, texturas, especias y perfumes, a veces en lugares muy humildes.

Uno de los momentos más amenos del libro es una experiencia en Arabia Saudita donde se come sin platos y solo con la mano derecha. Los autores también dan cuenta de recetas y productos típicos de un país y que han viajado a lo largo de la historia a otras latitudes. Por ejemplo, el emblemático ‘croissant’ francés, cuya receta original se conserva en Vietnam.

América Latina está muy presente en este libro, con referencias al ‘congrí’ típico de Cuba, el ceviche peruano, el cuñapé de Bolivia o las hormigas culonas de Colombia. También hay recetas sorprendentes y poco apetitosas, como el ‘cake’ a base de moscas, que se prepara en Malawi.

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