Tortilla de patata

Su origen es incierto, pero la mayor parte de los estudiosos lo sitúan en el siglo XVIII en Extremadura y aluden al hambre como la causa de su aparición

Con o sin cebolla, poco cuajada o muy hecha, la tortilla de patatas es una de las recetas estrella de la cocina tradicional española y hoy, 9 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Tortilla de Patata. Desde primera hora ya puedes sumarte a la peculiar fiesta, con el pincho de tortilla para acompañar el café mañanero o, unas pocas horas después, como producto insigne de la hora del aperitivo. También puede constituir la propia comida o, si lo prefieres, el bocadillo de media tarde o la cena en sí misma. Dicho de otra manera, la tortilla de patata es la reina de las tapas y uno de los productos esenciales de la gastronomía española.

A la mezcla de aceite de oliva, huevos, patatas y, en función de gustos, la cebolla, se unen otras formas de elaborar la tortilla de patata que, como tantos otros platos típicos, admiten recetas vanguardistas para los gustos más exquisitos. Ejemplos hay muchos en función de las diferentes zonas geográficas, pero las variedades más comunes son la tortilla de patata con calabacín, la tortilla de patata con bacalao y la tortilla de patata y atún.

En todo caso, y como indica la guía Michelin, la simplicidad es la clave del éxito. Los huevos son básicos para alcanzar una jugosidad extrema, una buena patata como ingrediente principal, y el aceite de oliva, suave y con denominación de origen, algo fundamental.

Pero es en la cebolla y en el tiempo de cocción del huevo donde aparece la controversia. La gran disputa entre “concebollistas” y “sincebollistas” de la tortilla de patata divide al país.

La prestigiosa guía también habla de su origen y, aunque a fecha de hoy, sigue siendo incierto, se da por válida la teoría de que la receta nació en Extremadura a lo largo del siglo XVIII, concretamente en la localidad de Villanueva de la Serena. Los artífices de esta primera elaboración habrían sido Joseph de Tena Godoy y el marqués de Robledo y, pese a las diferentes opiniones de su origen, se coincide en la causa de su aparición: el hambre. En esa época era muy demandado un alimento barato, pero que fuera nutritivo y calmara el hambre, por lo que esta receta cumplía todos los requisitos.

La tortilla de patata se puede ver representada a lo largo y ancho de nuestra geografía con múltiples variantes. Aquí van otros ejemplos que describe la guía Michelin:

La tortilla de Betanzos. Muy jugosa y con patata gallega cortada muy fina, está catalogada como la tortilla más líquida, con un resultado diferente y muy sabroso.

La tortilla paisana, en la que la patata comparte papel principal con verduras como zanahorias, guisantes o pimientos, y jamón o chorizo dando lugar a un plato muy popular en todo nuestro país.

La tortilla “vaga”. Que se cocina abierta y sin vuelta, dando lugar a una tortilla cuajada solo por un lado a la que se suelen añadir otros ingredientes como trufa, jamón ibérico o setas.

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