Exposición en el Museo Patio Herreriano de Valladolid

La exposición ‘Pintura: Renovación permanente’ permanecerá abierta en el museo vallisoletano hasta el 29 de agosto

El museo Patio Herreriano de Valladolid acoge la exposición ‘Pintura: Renovación permanente’ con la que se evidencia que en la pintura contemporánea española se fraguaron dos tendencias claramente acotadas, que permitieron a este medio recuperar la relevancia perdida tras el predominio crítico y expositivo de otros lenguajes diferentes, más o menos lejanos.

Estas son, por un lado, las aparecidas entre finales de los años 60 y la década de los 70 y, por otro, las que surgen con la llegada del nuevo siglo, según subraya la Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Valladolid.
La muestra ofrece un ensayo crítico a la vez que una mirada de rango histórico a lo sucedido en la pintura en España, que se sustenta en dos momentos especialmente «poderosos»: el germen y desarrollo de nuevas ideas vertebrales en los años 70 y su “renovación” en las ideas y conceptos vigentes en las dos primeras décadas del siglo XXI.

Desde la organización de la muestra resaltan que en la primera, inscrita en el tardofranquismo, un nutrido grupo de pintores, que salvo excepciones no compondrían grupos orgánicos, asumieron que la pintura pudiera compartir el territorio de investigación del arte conceptual, a la vez que enunciaba nuevos paradigmas, como la progresiva indistinción entre abstracción y figuración o la disolución de la línea cronológica entre la historia del arte reciente y la del pasado.
Esto les permitió habitar ámbitos referenciales como el expresionismo abstracto, el minimal y post-minimal norteamericanos, la figuración derivada de la influencia de Cèzanne y de Matisse, y una relectura desenfadada de los referentes históricos de la Antigüedad.

Energía heredada de los artistas de los 70

En la segunda, ya a finales de los 90 y en los albores del nuevo siglo, se produce, destacaron, un nuevo impulso de la pintura, una energía heredera de los artistas de los 70, que apuesta tanto por una práctica desenfadada de los modelos históricos de abstracción y figuración –sin reparo ninguno a su fórmula narrativa–, como por una práctica expandida de la pintura misma y su significado.
“Nuestro énfasis en estas dos épocas entra en contradicción con una muy extendida tesis que afirma que el momento triunfal de la pintura en España fueron los años 80, en los que, si bien ciertamente el mercado del arte alcanzó una notable relevancia social, no asistimos a una mayor incidencia, ni inventiva ni transformadora. De hecho, en su obsesión por evocar lo foráneo, se negaron otras tendencias locales más notables”, expresan desde la organización.

La muestra se organiza en un amplio recorrido por seis salas del Museo que constituyen capítulos o apartados en los que se abordan “la líneas más intensas” en las que los artistas han desarrollado su trabajo: “la desmaterialización de la pintura”; “los nuevos modos de la abstracción”; “la pintura en el campo expandido” y dos vertientes de la figuración, la que podemos considerar como voluntariamente “a-representativa” y la figuración “narrativa”.

La exposición, comisariada por Mariano Navarro, y que permanecerá en el museo hasta el 29 de agosto, se desarrolla en las plantas segunda y tercera, esto es, las salas 3, 4, 5, 6, 7 y 8, si bien se amplia también hacia otros espacios como el claustro de la planta baja, con la intervención de Ignasi Aballí .

Además de él se pueden ver obras de Ángeles Agrela, Luis Gordillo, Rubén Guerrero, Joan Hernández Pijuan, Secundino Hernández, Abraham Lacalle, Miki Leal, Carlos León, Pere Llobera y Santiago Ydáñez, entre otros.

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