La playa de Rodas, en las islas Cíes, considerada una de las mejores del mundo

‘52 Places to Go’, la mítica selección que el diario estadounidense publica anualmente incluye ambos destinos españoles

El The New York Times acaba de publicar, como cada año, sus ’52 Places to Go’, una selección de destinos a los que viajar en 2022. En 2018 apostó la Ribera del Duero y Sevilla; un año después, por la provincia de Cádiz y en 2020, los destinos elegidos fueron Asturias, Menorca y el Valle de Arán. El pasado año los seleccionados fueron el Camino de Santiago y Córdoba. ¿Y en 2022? el diario estadounidense de referencia se ha decantado por las maravillas paisajísticas y la sostenibilidad que representan la isla de El Hierro y las islas Cíes.

En la edición de este año, el periódico ha bautizado su prestigiosa selección con el nombre de 52 Place for a Changed World (52 lugares para un mundo cambiado, todo un indicador de los nuevos tiempos en los que se mueve el sector turístico a causa de la pandemia.

El Hierro, referencia en energía renovable

“Usar el viento y el agua para generar energía en un pequeño puesto de avanzada que está marcando el camino”. Así describe la periodista Danielle Pergament el paraíso canario de El Hierro.

Pergament presenta a la isla como «un pequeño líder en energía renovable«, aludiendo a la inauguración en 2014 de la central eléctrica Gorona del Viento, que utiliza un sistema de embalses y viento para suministrar electricidad a la isla.

“Recientemente, Gorona del Viento pudo abastecer a los 11.000 habitantes de la isla con energía 100% renovable durante 25 días consecutivos”, añade Pergament.

Así como la infraestructura de El Hierro planta un pie en el futuro, “la identidad cultural de la isla mantiene el otro enraizado en el pasado”. Así lo destaca también la periodista de The New York Times al aludir a la lengua histórica de El Hierro, el silbo herreño, una de las últimas lenguas silbadas del mundo.

Las Cíes, mantiene a raya el turismo

“En este exuberante archipiélago, mantener a raya el exceso de turismo es parte del encanto”, afirma la periodista AnneLise Sorensen.

Cierto es que hubo un tiempo en que fueron un lugar desconocido y hasta él solo llegaban viajeros interesados en el avistamiento de aves, lugareños que deseaban disfrutar de sus playas casi desiertas y algunos extranjeros que llegaban hasta aquí tras recorrer Europa en furgoneta.

Hoy en día, ese paraíso desconocido no es ya ningún secreto. Su inclusión como parte del Parque Nacional de las Illas Atlánticas en 2002 y la declaración de la playa de Rodas como la mejor playa del mundo (en la imagen principal), según el diario The Guardian en 2007, además de muchos otros reconocimientos, llevaron el nombre de las Cíes por todo el mundo, y el auge del turismo hizo que se estableciese un aforo máximo de visitantes al día (1.800, en temporada alta).

“Este archipiélago verde es una visión de la biodiversidad protegida: reservas naturales florecientes, abundante vida marina y robustas colonias de aves marinas”, sostiene AnneLise Sorensen, que también habla de los esfuerzos de conservación que se están realizando.

“Los estrictos esfuerzos de conservación incluyen restricciones contra los automóviles, los hoteles y el ruido, y aseguran que solo en las áreas designadas los visitantes puedan explorar playas largas y curvas, bucear en aguas cristalinas y caminar por senderos que serpentean hacia faros pintorescos”.

El deleite continúa por la noche, sentencia la periodista, con “los cielos estrellados negros como la tinta”, que se han ganado una designación Starlight por contaminación lumínica limitada.

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