Castilla y León tiene su techo en agosto, mientras que los meses de marzo y noviembre son los más bajos

Los madrileños, los vascos y los propios castellanos y leoneses representan 7 de cada 10 viajeros que optan por el turismo rural en la región

Desestacionalizar, esta palabra extraña y, a la vez, mágica es la que se impone en el turismo de Castilla y León para los próximos meses. ¿Pero qué significa exactamente? Según el diccionario: «Hacer que un sector, producto o negocio deje de estar vinculado a una período concreto del año, con el objetivo de ampliar su comercialización». Dicho de otra manera, que el volumen de viajeros que visita un municipio o cualquier destino turístico no se concentre en una temporada o periodo concreto, mientras durante el resto del año predomine una baja actividad. Y a eso se han encomendado responsables públicos de las diferentes administraciones, a la búsqueda de un mayor equilibrio estacional para lograr con ello la sostenibilidad económica de los servicios a lo largo de todo el año. Esa capacidad de distribución de la actividad durante los 12 meses repercutirá de manera positiva en la rentabilidad empresarial, objetivo primordial para un turismo de calidad y diversificado.

Productos como los bonos turísticos anunciados por varias regiones, entre ellas Castilla y León, o las promociones de alojamiento hotelero 2 x 1 de ciudades como Salamanca forman parte de esta estrategia que ha venido para quedarse. Pero no son las únicas iniciativas, sobre todo cuando los datos de movimiento de viajeros, los esperanzadores registros de recuperación del turismo rural en agosto, las previsiones de las compañías aéreas y las plataformas tecnológicas del sector indican la prolongación de la temporada estival más allá de septiembre. Y a eso se aferran instituciones públicas con responsabilidades en el sector y las propia industria turística y sus diferentes subsectores.

Entre 120.000 y 60.000 viajeros, según la época del año

El turismo en zonas rurales gana peso cada vez más para este verano
Agosto es el mes de mayor afluencia de turistas al medio rural de la región. En la imagen, la provincia de Segovia.

Según el reciente estudio del Plan de Crecimiento Inteligente del Turismo rural de Castilla y León, existe una tendencia constante de aumento de viajeros en el mes de agosto, coincidiendo con la temporada vacacional de verano. Por otro lado, destaca la pendiente creciente que se produce a partir del mes de marzo y que se mantiene durante los meses de primavera y el principio del verano. También destaca el repunte en el mes de octubre (otoño) y de diciembre (invierno), menores que los estivales, pero también significativos. En la comparativa entre anualidades cabe destacar como se ha avanzado en cierto mantenimiento de la demanda en los meses posteriores a Semana Santa y previos al pico de agosto: mayo, junio y julio.

En los últimos años del estudio (2018 y 2019), el sector ha conseguido cierto grado de desestacionalización, manteniendo el volumen de viajeros durante diez meses del año en un rango entre los 120.000 (techo en agosto) y los 60.000 (suelo en marzo y noviembre).

En cuanto a la distribución por tipología de gasto nos encontramos con que los llamados servicios básicos del turismo (alojamiento, restauración y transporte) representan el 75% del gasto en el viaje de los turistas rurales. El mismo estudio sostiene que la cultura y el ocio es la tipología de servicio con el menor gasto, pero a renglón seguido advierte que, por el contrario, es uno de los servicios con mayor potencial de aumento de valor añadido por lo que sería conveniente centrarse en incrementar su peso con respecto al resto de tipologías.

Comportamiento de las provincias según su variación por estacionalidad

Del análisis se desprende igualmente que las provincias de Ávila (en la imagen principal) y León son las que mayor variación presentan en los valores o indicadores de estacionalidad. En un espacio intermedio figuran las de Burgos, Salamanca, Soria y Zamora, que también revelan variaciones, pero menos pronunciadas que las dos provincias anteriores. Y, finalmente, las que sobresalen por su menor variación estacional son Valladolid, Segovia y Palencia.

El último año ‘normal’ que puede servir de referencia para cuando ya miremos por el retrovisor el actual escenario de pandemia es, sin duda, 2019. Ese año, además, es el último en el que los datos registrados son ya definitivos. Así, y según el estudio referido, la Comunidad de Madrid es el principal mercado emisor de viajeros hacia la Comunidad, suponiendo casi la mitad de ellos (46,61%). Los siguientes son los propios ciudadanos de Castilla y León que visitan zonas rurales de la Comunidad (16,25%). También destaca el mercado vasco con un 7,36%. Estos tres mercados aportan 7 de cada 10 viajeros (70,22%). El resto de Comunidades representan cada una menos del 4%.

Nueva campaña promocional de Salamanca en Madrid
Madrid es el principal mercado emisor de turistas hacia Castilla y León. En la imagen, campaña de Salamanca en el centro de la capital de España.

En cuanto a los mercados exteriores cabe señalar que estos representan el 9,2% del total de viajeros (datos también de 2019). Destacan Francia como principal emisor seguido de los turistas alemanes. Después encontramos a los turistas italianos y estadounidenses en mayor proporción, seguidos de británicos y los procedentes del Benelux (Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo), los cuales suponen casi el 60% de los viajeros extranjeros a la Comunidad. Un elemento a destacar es que los viajeros portugueses, a pesar de su cercanía, es el noveno país del mundo y el sexto europeo por número de viajeros en acercarse a Castilla y León.

viajarymuchomas.com