Las piezas han sido devueltas a la Catedral de Segovia tras un laborioso proceso de recuperación

El Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León ha recuperado un conjunto de indumentaria medieval del infante Pedro Enríquez de la Catedral de Segovia. El conjunto está compuesto por tres piezas: una túnica corta abotonada, una túnica larga y un fragmento, todos ellos hallados en el sepulcro del infante Don Pedro, durante los trabajos de restauración de la Sala de Santa Catalina de la Catedral de Segovia.

Estado de la túnica del infante Pedro Enríquez de Castilla antes de su recuperación
Arriba, estado inicial de la túnica. Abajo, estado actual tras el laborioso proceso de recuperación.

La intervención, de carácter multidisciplinar, se ha llevado a cabo en el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, debido al valor patrimonial de las piezas y a la experiencia de éste en la conservación y restauración de tejidos medievales de Castilla y León, con más de 30 años dedicado a la conservación del Patrimonio Cultural de la Comunidad.

El objetivo de la misma era la conservación de los tejidos de seda, su recuperación formal y estética. Los tratamientos aplicados a las a las tres piezas, que presentaban distintos estados de conservación, han sido inocuos y reversibles.

En un primer momento y tras el ingreso de las piezas en el Centro, se inició una fase de estudio y reconocimiento de las mismas, así como el análisis de sus materiales en el laboratorio. Paralelamente, se encargó el estudio del momento histórico en el que vivió el infante Don Pedro. Posteriormente, una vez identificadas y cartografiadas todas las patologías en cada una de las piezas, se iniciaron los tratamientos para la regeneración de la flexibilidad de las fibras mediante limpieza mecánica por microaspiración y limpiezas en húmedo, igualmente se eliminaron deformaciones, arrugas y se alinearon las fibras mediante vapor por ultrasonidos.

El trabajo de recuperación de las piezas textiles requiere un conocimiento exhaustivo.

Para la consolidación, fijación de los elementos y reintegración volumétrica se aportó un segundo soporte en el caso de las túnicas que favorece la conservación, exposición y el entendimiento de las mismas. Para la consolidación del fragmento, se ha realizado mediante encapsulado, entre un soporte secundario y un monofilamento. La confección de embalaje y de soportes para cada una de las piezas, ha formado parte de la intervención, ya que constituye en sí misma una garantía para su preservación.

Los trabajos de restauración han garantizado la recuperación y preservación de estos tejidos medievales singulares por sus técnicas constructivas de confección del tejido y sus motivos decorativos.

El director general de Patrimonio Cultural, Gumersindo Bueno, entrega al Deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, el conjunto medieval restaurado (en la imagen de arriba, junto a la restauradora Eva González).

Descripción de las piezas:

Túnica corta y abotonada de seda bicolor decorada por rombos de color amarillo sobre fondo azul, que conserva el patrón completo con varias nesgas en el vuelo de la túnica y en la parte trasera de las mangas. Conserva la abotonadura prácticamente completa.

Túnica larga en seda de color verdoso y ocre, con motivos de aves enfrentadas, rosetones y flores trilobuladas que se repite en la totalidad de la prenda. Conserva el patrón que presenta apertura frontal con elementos de cierre, nesga en los laterales inferiores de la túnica y en la parte trasera de las mangas.

Fragmento de tejido longitudinal de seda que posee hilos entorchados dorados y motivos decorativos en tonos rojizos. La decoración está muy perdida observando pequeñas flores y unas figuras que podrían ser de animales.

Sepulcro de Pedro Enríquez de Castilla en la Catedral de Segovia.

Infante y sepulcro

Pedro Enríquez de Castilla, fallecido en Segovia en el año 1366 fue un noble castellano, hijo natural del rey Enrique II de Castilla. Y aunque en su sepulcro figura como infante, no tuvo esta condición por no ser fruto de legítimo matrimonio y porque su padre no se lo otorgó en vida a pesar de reconocerlo como hijo.

El sepulcro es una escultura funeraria del siglo XVI que representa a Pedro Enríquez de Castilla, quien, según la leyenda, murió trágicamente el 22 de julio de 1366 tras caer al vacío por una de las ventanas del Alcázar de Segovia. ​

Alcázar de Segovia, de donde dice la leyenda se precipito al vacío por una de sus ventanas el infante.

Los restos de Pedro Enríquez fueron trasladados en 1558 desde la antigua Catedral de Segovia a la nueva, en la capilla de Santa Calalina en el claustro catedralicio.

En noviembre de 2019, y en el transcurso de las obras de restauración de la catedral de Segovia, se abrió el sepulcro de Pedro Enríquez. En su interior se halló un cofre que contenía una blusa de seda con botones de tela, un faldón, un cinturón y tres huesos, la tibia derecha y ambos fémures. El análisis de los restos concluyó que se trataba de un niño de entre seis meses y un año y medio, lo que contrasta con los 10-12 años que la leyenda le atribuye o con la escultura de su tumba. Tampoco se encontraron las fracturas que se suponían ras una caída desde una gran altura, aunque no se descartó que estas pudieran encontrarse en otras partes del esqueleto no halladas, destaca Wikipedia.

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